miércoles, 21 de abril de 2010

Economía Austriaca en la Luna: El Mercado de Trabajo

Hace unas semanas publiqué una entrada presentando al economista Jesús del Amo. Inicialmente pensé que su intervención en televisión era puntual, pero he podido confirmar que es un participante habitual del programa "La Luna" que emite Teidevisión Canal 6 y presenta César Sar. En dicho programa explica conceptos económicos desde el punto de vista de la Teoría Austriaca de Económica.

Le comenté a Jesús si le parecía bien incluir su sección como una parte fija del blog y amablemente me ha dicho que sí. De esta manera, podremos ver a partir de hoy todas sus intervenciones. He decidido titular estas entradas "Economía Austriaca en la Luna", evidentemente con algo de sentido del humor y haciendo un juego de palabras. Espero que les guste tanto como a mí. Quizás algún día, también podamos ver como se aplica la Teoría Austriaca en nuestra Tierra. Hasta entonces, nos tendremos que conformar con dar a conocer sus conceptos.

En el programa de hoy, Jesús explica como funciona el Mercado de Trabajo. Como complemento a su centrada exposición, quisiera destacar unos aspectos. Para empezar, comentar que el salario, que es el precio del trabajo ofertado y realizado por el trabajador, se comporta igual que cualquier otro precio (ver enlace recomendado al final de la entrada). El trabajador ganará más o menos en función de la utilidad de su trabajo para el proceso productivo, igualándose su salario a su productividad (en otras ocasión podremos comentar el concepto de productividad marginal). Lo anterior va en contra de lo afirmado por la teoría marxista de la plusvalía, que nos decía que el empresario se quedaba con parte del valor del trabajo realizado por el trabajador. Así, sin entrar en demasiados razonamientos teóricos, es fácil ver que el trabajador no espera a la finalización del proceso productivo para recoger los frutos de su esfuerzo. En este sentido, el empresario adelanta el posible beneficio que conseguirá en el momento de la venta del producto terminado. Y lo hace asumiendo el riesgo de no obtener ninguna ganancia, sin reclamar al trabajador el salario pagado en el caso de no obtenerla o de no vender la mercancía. Es decir, que Marx fue incapaz de tener en cuenta un aspecto tan importante como el factor tiempo en el proceso productivo.

De igual manera, tal como afirma Jesús, el trabajador es libre de desear obtener los mismos beneficios que consigue el empresario que lo contrata. Evidentemente, fundando su propia empresa para poder obtenerlos.

Por último, ya desde el punto de vista de la Doctrina Social de la Iglesia, es necesario recordar que la relación que existe entre trabajador y empresario, y que se plasma en el contrato de trabajo, no debe entenderse como esencialmente mala. De esta forma, Pío XI expresaba en su encíclica Quadragesimo Anno (64) lo siguiente:

“Y, en primer lugar, quienes sostienen que el contrato de arriendo y alquiler de trabajo es de por sí injusto y que, por tanto, debe ser sustituido por el contrato de sociedad, afirman indudablemente una inexactitud y calumnian gravemente a nuestro predecesor, cuya encíclica no sólo admite el "salariado", sino que incluso se detiene largamente a explicarlo según las normas de la justicia que han de regirlo”

Negando además la validez del concepto marxista de plusvalía (68):

“Se equivocan de medio a medio, efectivamente, quienes no vacilan en divulgar el principio según el cual el valor del trabajo y su remuneración debe fijarse en lo que se tase el valor del fruto por él producido y que, por lo mismo, asiste al trabajo el derecho de reclamar todo aquello que ha sido producido por su trabajo, error que queda evidenciado sólo con lo que antes dijimos acerca del capital y del trabajo.”

Y sin añadir nada más, les dejo ya con la intervención de Jesús, que he tenido que dividir en dos partes debido a las limitaciones de YouTube.







Enlaces recomendados:
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7 comentarios:

Anónimo dijo...

"Economía austríaca en la Luna"

Nunca un título fue tan acertado.

Anónimo dijo...

El título muy bueno. Agradecerte el esfuerzo y la molestia.
Jesus del Amo

eze dijo...

¡Hola Eetión!

Gracias por la entrada. Ya había oído que la teoría de la plusvalía del trabajo marxista era errónea, pero hasta ahora no había recibido una explicación.

Un saludo,
Eze

Eetión dijo...

Anónimo:
¡No me digas que no tenemos sentido del humor y falta de complejos!

Jesús:
Gracias a ti por tu labor divulgativa. Un saludo.

Eze:
Me alegro que te haya servido. Si quieres algo un poco más desarrollado puedes leer el artículo siguiente: Böhm-Bawerk refuta la teoría de la explotación capitalista.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Eze, la teoria marxista es el logico desarrollo del error de buto de Adam Smith y su total concepcion erronea del valor trabajo. Estoy precisamente haciendo un trabajo sobre ello.

Saludos
Jesus

Mariena Por el Cambio dijo...

Me descargo los videos y los veo en el móvil. Disculpa por no haber comentado la entrada antes, he estado hasta arriba.
Muy buena exposición inicial al vídeo, como es habitual en usted. Añadiría, como laboralista y economista lo siguiente: en la economía de esta tierra llamada España el salario no se mide por la productividad, sino por lo que pactan uno señores sentados en un sillón ( patronal y sindicatos) y estiman (presiones ) que es lo que deben cobrar. De tal suerte que empresas grandes y pequeñas nos tenemos que aguantar con lo que estos "señoritos" establecen, gracias a una legislación obsoleta (proviene del franquismo), injusta (tengo que pagar lo mismo en una tienda con un empleado que un gran almacén) y la tenemos que acatar "manu militari" ( como diría D. Jesús), porque en otro caso cae sobre nuestras cabezas todo el peso de la ley. Ya saben los convenios tienen cuerpo de contrato ( lo pactan las asociaciones empresariales y sindicales más representativas- que representan a cuatro gatos ), pero alma de ley.
Ojalá tuviésemos alguien capaz de hacer cambiar este estado marciano de cosas.
Saludos y felicidades por la entrada.

Eetión dijo...

Mariena:
Muchas gracias por sus palabras. Y no tiene por qué disculparse. Sus comentarios son importantes independientemente de la fecha en que los haga.

Sobre el tema de los convenios colectivos, tiene toda la razón del mundo. Posiblemente esa herramienta que tanto alaban los sindicalistas, sea una de las que tuviera que desaparecer para poder resolver el tema del desempleo. Al final, con ella sólo se defiende a aquellos que tienen trabajo, e incluso estos ven peligrar sus puestos en aquellos casos en que la empresa que los contrata no pueda cumplir con ese convenio, incluso si sus trabajadores desean varias las condiciones para seguir trabajando.

Un cordial saludo.