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domingo, 15 de abril de 2012

Sobre el espíritu democrático y la propaganda de la izquierda española: Intentando derrocar a un Gobierno legítimo (III)

 En la elecciones de 1933, el primer partido de la derecha, la CEDA, obtiene un total de 115 escaños en un parlamento de 470 diputados. A pesar de tener la legitimidad democrática para encabezar el Gobierno, la CEDA decide no hacerlo, intentando con ello calmar la actitud antidemocrática de las izquierdas. En su lugar, los Gobiernos son formados por el segundo partido en número de votos, el Partido Republicano Radical (PRR) de Alejandro Lerroux. Pero el 3 de octubre de 1934, la CEDA participa por fin en el Gobierno que se constituye. Es una participación menor, ocupando solamente tres ministerios que no pueden considerarse de los más importantes: Agricultura, Trabajo y Justicia.

La inclusión de tres ministros de la CEDA en un Gobierno del PRR, un acto perfectamente democrático, hace que las izquierdas, encabezadas por el PSOE rompan con la República. Esta era la excusa que buscaba el PSOE para iniciar un golpe de Estado que le aupara al poder. Dicho golpe se había estado preparando desde finales de 1933 y su objetivo era claro: la instauración de una dictadura del proletariado a imagen de lo ocurrido en la Unión Soviética.

La izquierda ha pretendido describir los acontecimientos acaecidos durante el mes de octubre de 1934 como una huelga que se produjo sobre todo en Asturias, pero no cabe ninguna duda de que el movimiento organizado era un verdadero golpe de Estado que se produce en toda España, afectando a ciudades como Barcelona, Valencia, Sevilla o Bilbao. En Cataluña, el Gobierno autonómico de Lluís Companys llega incluso a declarar el Estado catalán dentro de la República federal española, una verdadera declaración ilegal de independencia.

Durante el golpe de Estado las fuerzas de izquierda golpistas, dirigidas por el PSOE y apoyadas por la CNT y los nacionalistas catalanes, intentan hacerse con los centros neurálgicos del poder. En Madrid atacan incluso el Congreso de los Diputados, sin llegar a conquistarlo. El resultado del intento de Golpe de Estado fue de entre 1.500 y 2.000 muertos y entre 15.000 y 30.000 personas detenidas por participar en la insurrección. Asturias fue el lugar donde más prendió el fuego golpista, teniendo que mandar el Gobierno a las tropas del ejército para libera la zona. La ciudad de Oviedo fue prácticamente destruida, no respetándose ni las vidas de muchas personas, ni los inmensos tesoros culturales, llegándose a destruir joyas como la sillería de coro de la catedral, del siglo XVI, la Cámara Santa, medieval, o la Universidad. Esta última fue incendiada por las fuerzas de izquierdas al ver perdida ya su causa ante la llegada de las tropas del ejército. Una especia de venganza revolucionaria. Antonio Juan Onieva Santamaría narra en un artículo de 1934 la destrucción de la Universidad:

     - ¡Fuego en la Universidad!...
    Los rebeldes quisieron cobrarse de su fracaso. El humo se intensificaba por momentos y, de pronto, un estampido brutal que arrojó un centenar de tejas al espacio nos dijo que acababa de explotar una caja de dinamita. Abrióse un boquete en el tejado, se estableció inmediatamente una corriente de tiro y pronto una gran llamarada coronó el edificio. Al mismo tiempo, apareció otra lengua de fuego en la pared este, y, más tarde, en la esquina de la calle Tartiere. La Universidad ardía por tres sitios a la vez.
    Luego otra explosión y otra, hasta diez, probaron que las cajas de dinamitas habían sido distribuidas estratégicamente por todo el inmueble para que nos se salvara un libro, un papel, ni siquiera una teja.
    A medianoche, toda la Universidad era una antorcha que iluminaba la ciudad.
    A la mañana siguiente, libertada la ciudad de rebeldes, corrimos a los claustros. ¡Nada! Los doscientos mil volúmenes de su biblioteca, los diez y ocho mil de la de Derecho, el Museo de Historia Natural, los laboratorios de Química, el Instituto del Carbón, todo convertido en pavesas, delataba «cuanta fue su grandeza y es su estrago». La estatua, intacta, de Fernando de Valdés, creador de la Universidad en el siglo XVI, contemplaba el informe montón de ruinas.
    Entré en el paraninfo, donde tantas veces sonó la voz de Estrada, Barrio y Mier, Aramburu, Buylla, Canella, Melquíades Álvarez, Altamira, Posada, Sela, Rey Pastor; allí donde nació la Extensión Universitaria en beneficio del os obreros, donde se dieron cursos gratuitos y se hicieron lecturas comentadas y se repartieron millares de libros por la provincia… ¡Cuatro paredes humeantes desmoronándose, bajo el peso del dolor! Entré en la cátedra de Clarín, donde alumnos reverenciosos habían puesto una placa recordatoria y el retrato del maestro… En los muros desnudos y calcinados se había borrado todo recuerdo.
    Pero ¿qué sentido revolucionario ha podido tener el incendio de la Universidad?

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Sobre el espíritu democrático y la propaganda de la izquierda española: La pérdida del poder de la izquierda (I)
Sobre el espíritu democrático y la propaganda de la izquierda española: Preparando un golpe de Estado (II)

domingo, 4 de marzo de 2012

Sobre el espíritu democrático y la propaganda de la izquierda española: Preparando un golpe de Estado (II)

 Las elecciones de noviembre de 1933 diezman a las filas de la izquierda en el Congreso. Perjudicadas por una ley electoral que ellas mismas diseñaron a su medida, el PSOE pasa de tener 115 a 60 diputados. Nadie podrá negar que fueran unas elecciones limpias al haber sido éstas fueron organizadas por el Gobierno de transición del socialista Diego Martínez Barrio. Simplemente, el pueblo había hablado en las urnas y le había dado la espalda a los partidos de la izquierda.

La reacción del PSOE fue la de un partido que no aceptaba el juego democrático y demostró que en realidad la República constituía para ellos un simple medio para alcanzar su objetivo: el establecimiento de una república comunista, al estilo de la URSS. Por ello comienza a organizar su asalto al poder. Primero, niega la legitimidad del principal partido de la derecha, la CEDA, dirigido por José María Gil Robles, acusándole de querer traer el fascismo a España (cosa que muchos dirigentes socialistas niegan tal y como atestiguan muchas fuentes). Y segundo, comienza la organización de un verdadero golpe de Estado para hacerse con el poder político.

Así, de forma taimada, el PSOE comienza ya desde finales de 1933 la organización de un golpe. Decide que éste ha de presentarse como un hecho espontáneo, y si fracasara, negaría cualquier responsabilidad en la organización del mismo.

Las revueltas y los actos violentos, incluidos asesinatos, se convierten en algo cotidiano durante el año 1934, tal y como se pueden ver en los periódicos de la época. Se intenta caldear el ambiente para el mejor resultado del golpe de Estado que se prepara. Algunos dirigentes socialistas, como Julián Besteiro, secretario general de la UGT, se oponen al intento del golpe y niegan la deriva fascista de la derecha. Pero Besteiro es relegado de los puestos de mando del sindicato y triunfan los golpistas tales como Francisco Largo Caballero, presidente del PSOE e Indalecio Prieto. La suerte ya está echada. Falta solamente la escusa para el levantamiento y ésta se presentará el 3 de octubre de 1934, con la formación de un nuevo gobierno presidido por Alejandro Lerroux y donde participan tres ministros del principal partido de la derecha, la CEDA.



Extracto de las actas de las reuniones del Comité Nacional de la UGT
(31 de diciembre de 1933)
Amaro Rosal (propuesta de resolución presentada): "Ante la situación política actual, el Pleno acuerda la inmediata y urgente organización, de acuerdo con el Partido Socialista, de un movimiento de carácter nacional revolucionario para conquistar el poder político para la clase obrera, aceptando la colaboración de todas aquellas fuerzas que quieran contribuir al movimiento y sean una garantía para nuestros intereses y propósitos. El momento para determinar el movimiento será estimado, de ser posible, por los plenos de Unión General y del Partido Socialista, de no serlo, por sus respectivas Ejecutivas o Comisión Nacional que pudieran haberse constituido por ambos organismos."

domingo, 26 de febrero de 2012

Sobre el espíritu democrático y la propaganda de la izquierda española: La pérdida del poder de la izquierda (I)

Las manifestaciones y tumultos en Valencia de los últimos días han vuelto a demostrar como la izquierda es hábil en instrumentalizar a la opinión pública y crear historias truculentas apenas apoyadas en la realidad de los hechos.

Nada de esto es nuevo para la izquierda y contemplamos con tristeza como la derecha en el Gobierno actúa de forma timorata, como avergonzada y convencida de su falta de legitimidad para gobernar y tomar las medidas que considere adecuadas. ¿No tiene acaso la legitimidad del mandato obtenido en las urnas hace apenas dos meses?

Si repasamos nuestra historia reciente podremos ver ejemplos muy descriptivos de que la izquierda, que tanto presume de su carácter democrático, no acepta muy bien la derrota en las urnas y que está dispuesta a manipular los hechos a través de una ágil propaganda para conseguir su objetivo: el poder.

En 1933, el Gobierno de izquierdas de Manuel Azaña está herido de muerte. Acontecimientos tales como los de Casas Viejas han distanciado a los republicanos de izquierda y a los socialistas. El presidente de la República se ve obligado en septiembre a disolver las Cortes y a convocar elecciones para el 19 de noviembre de ese mismo año.

Las elecciones convierten a la derecha en un claro vencedor: 375 escaños frente a los 95 de los partidos de izquierda. La CEDA de José María Gil Robles con 115 escaños encabeza la lista de partidos de derecha, mientras que el PSOE de Francisco Largo Caballero, con 60, las formaciones de izquierda. A pesar de la mayoría de escaños de la CEDA, ésta no forma Gobierno, sino que es Alejandro Lerroux, del Partido Republicano Radical, quien se encarga de esta misión. A partir de ese momento comienzan una serie de actos violentos: huelgas, asesinatos de miembros de las fuerzas del orden y civiles y descubrimiento de alijos de armas en manos de dirigentes socialistas, como el caso de Juan Lozano Ruiz, la Casa del Pueblo de Madrid y el barco Turquesa, donde se incautan 116.000 cartuchos para fusil y partidas de pistolas, revólveres y cargadores. ¿Eran hechos aislados y espontáneos? Lo analizaremos en la siguiente entrada.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Matrimonio, ¿ese ámbito de explotación y lucha?

Cincuenta y cinco tragedias. Cincuenta y cinco vidas malogradas. Cincuenta y cinco mujeres asesinadas. Está mal. Está muy mal. Es terrible.

La actual Ley 1/2004 define la violencia de género como "la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia".

¿Relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres? ¿Qué se esconde tras esta afirmación? En 1884, Engels publica su obra "El origen de la familia la propiedad privada y el estado", donde escribe:

"Por tanto, la monogamia no aparece de ninguna manera en la historia como una reconciliación entre el hombre y la mujer, y menos aún como la forma más elevada de matrimonio. Por el contrario, entra en escena bajo la forma del esclavizamiento de un sexo por el otro, como la proclamación de un conflicto entre los sexos, desconocido hasta entonces en la prehistoria. En un viejo manuscrito inédito, redactado en 1846 por Marx y por mí, encuentro esta frase: "La primera división del trabajo es la que se hizo entre el hombre y la mujer para la procreación de hijos". Y hoy puedo añadir: el primer antagonismo de clases que apareció en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia; y la primera opresión de clases, con la del sexo femenino por el masculino".

Es decir, se concibe la unión entre el hombre y la mujer como una relación intrínsecamente explotadora y alienadora para la mujer. De igual forma que el patrono explota al obrero al quedarse con la plusvalía, el hombre explota a la mujer al formalizar el matrimonio.

El los años 60, una nueva corriente feminista irrumpe en la escena mundial: el feminismo radical. Hasta ahora, el feminismo ha tratado de conseguir la plena igualdad entre hombre y mujer, igualdad entendida como igualdad legal y que dé a las mujeres las mismas oportunidades que les son dadas a los hombres. Sin embargo, el nuevo feminismo, basándose en las anteriores ideas marxistas que hemos comentado, da un paso en una nueva dirección: el feminismo debe defender a la mujer explotada dentro de una sociedad patriarcal. Y esta defensa asume la destrucción de la base de esta sociedad: el matrimonio, y por consiguiente la sumisión del hombre como elemento explotador.

En 1968, Valerie Solanas escribe el "Manifiesto SCUM" donde afirma:

"Ahora es técnicamente factible reproducirse sin la ayuda del macho (o, por otro lado, de la hembra) y producir únicamente mujeres. Algo que debemos comenzar a hacer ya. Conservar al macho no tiene siquiera la dudosa utilidad de la reproducción. El macho es un accidente biológico: el gen Y (macho) es un gen X (hembra) incompleto, es decir, una serie incompleta de cromosomas. En otras palabras, el macho es una hembra incompleta, un aborto andante, malogrado ya en su fase de gestación. Ser un macho es ser deficiente, estar emocionalmente limitado. La masculinidad es una deficiencia orgánica, y el macho es un minusválido emocional".

Por supuesto, la ley contra la violencia de género no se sitúa en estos niveles, pero es importante desenmascarar el posicionamiento ideológico que se esconde tras ella y las posibles consecuencias de un desarrollo "lógico" del problema del maltrato de la mujer acorde a los planteamientos marxistas que hemos comentado.

¿Cómo debería afrontarse este problema? Más allá de las menciones a una creencia en Dios, que puede o no ser compartida, el Catecismo de la Iglesia Católica define la familia de la siguiente forma:

"Al crear al hombre y a la mujer, Dios instituyó la familia humana y la dotó de su constitución fundamental. Sus miembros son personas iguales en dignidad. Para el bien común de sus miembros y de la sociedad, la familia implica una diversidad de responsabilidades, de derechos y de deberes.
(…)
La familia es la célula original de la vida social. Es la sociedad natural en que el hombre y la mujer son llamados al don de sí en el amor y en el don de la vida. La autoridad, la estabilidad y la vida de relación en el seno de la familia constituyen los fundamentos de la libertad, de la seguridad, de la fraternidad en el seno de la sociedad. La familia es la comunidad en la que, desde la infancia, se pueden aprender los valores morales, se comienza a honrar a Dios y a usar bien de la libertad. La vida de familia es iniciación a la vida en sociedad".

Mediante este planteamiento, se rompe con el concepto de lucha de clases aplicado al matrimonio. Se establece la plena igualdad de los miembros de la pareja, al basarse esta en la intrínseca dignidad de cada uno de ellos.

El concepto de  violencia de género debe ser superado. Debe irse a un concepto de violencia familiar, más amplio, más justo, más igualitario. En este concepto lo que se ha de castigar es la violencia ejercida por un miembro de la familia que se aprovecha de la debilidad de otro miembro, ya sea hombre, mujer, niño o anciano. Eso es lo abominable del crimen cometido dentro del ámbito familiar: allí donde se esperaba amor y ayuda, se recibe odio y muerte.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Venezuela, ¿ejemplo de cumplimiento de los Objetivos del Milenio y de democracia?

El pasado mes de junio, Ali Abdussalam Treki, anterior presidente de la Asamblea General de la ONU, estuvo de visita en Venezuela. Según sus declaraciones, el país sudamericano puede tomarse como ejemplo para el cumplimiento de los Objetivos del Milenio. Realmente no me podía creer la noticia, por lo que he intentado contrastarla, aunque sin demasiado éxito. Las referencias que he encontrado provienen de medios afines o simpatizantes del gobierno chavista. A pesar de todo, he encontrado el siguiente video (quizás un poco largo) donde se está realizando una traducción simultanea y que corresponde a una transmisión en directo de un canal venezolano. ¿Se manipula la traducción? Lamentablemente, no lo creo. Es más, aparte de encontrar el momento donde el dignatario de la ONU alaba al gobierno venezolano por el cumplimiento de los objetivos del milenio (3:26), he encontrado un pasaje donde expresa que han hablado de formas de potenciar la democracia en el Consejo de Seguridad de la ONU (2:03).


¿Qué se puede decir después de escuchar lo comentado? Venezuela, un país en plena estanflación, con un sistema bancario al borde de la quiebra, con problemas de cortes de luz y agua, implantación de cartillas de racionamiento y un programa de establecimiento del más puro socialismo marxista, donde no se respeta la propiedad privada y se ataca la libertad de expresión de medios de comunicación no afines al poder, Venezuela, un país donde todo esto ocurre, ¿sirviendo de ejemplo al mundo? Es más, el mismísimo representante de un organismo que intenta representar a toda la humanidad y sus más altos valores, ¿alabando al gobierno un país como Venezuela? Quizás podamos entender algo si consideramos que Ali Abdussalam Treki es un diplomático libio que ha ocupado cargos importantes en el gobierno del presidente Muammar al-Gaddafi, por todos conocidos como gran demócrata norteafricano (entiéndase la ironía). Definitivamente, dan ganas de bajarse de este planeta.

jueves, 6 de mayo de 2010

La simpleza ideológica de Ignacio Escolar

Una de las características que define al progre es la simplificación que hace de la sociedad en la que vive, manteniendo los esquemas de clases del marxismo, sea o no consciente de todas sus implicaciones.

Siguiendo la pauta indicada, Ignacio Escolar avanza un poco más por este camino y en su entrada titulada "El capitalismo, un modelo cultural" escribe lo siguiente:

“Lo que quiero decir es que, básicamente, no (sólo) estamos ante un problema de clases (nosotros, los explotados, los buenos, contra ellos, los explotadores, los malos). Es un problema más profundo, a nivel cultural.”

Lo anterior constituye toda una declaración maniquea y en realidad imposibilita cualquier diálogo real entre personas con distintas opiniones, pues, ¿cómo dialogar con quien carece de toda verdad o bondad? Pero el problema no acaba aquí. Además, Ignacio Escolar añade la idea que el capitalismo es un problema cultura, es decir un error de comportamiento de la sociedad actual. Y como error de comportamiento existe la posibilidad teórica de cambiar el mismo. Por eso finaliza su entrada con el siguiente párrafo:

"¿Este modelo económico-cultural nos ha sido implantado a la fuerza, como sostienen algunos? ¿O bien ha triunfado porque responde a las aspiraciones esenciales de la gran mayoría de la gente, como dicen otros? Vaya usted a saber. La cuestión es que, sea por lo que sea, de momento no se ha alcanzado la masa crítica necesaria para cambiarlo… Ni siquiera con una crisis global."

Y es aquí donde se demuestra el principal error de su planteamiento. El capitalismo, o economía libre de mercado, no es un modelo cultural susceptible de ser cambiado. Y no lo es porque constituye el reflejo de una característica básica del ser humano: el deseo de pasar de una situación menos satisfactoria a otra más satisfactoria. Y este deseo, que constituye el axioma principal de la praxeología tal como lo definió Mises, es lo que hace posible el progreso humano.

Hoy he ido a comprar congelados. Es un hecho trivial pero no por ello deja de asombrarme. Allí, en aquella tienda de no más de 150 metros cuadrados, cientos de productos, con sus respectivos precios, se exponían a la vista al alcance de mi mano. Escogí, pagué y ahora tengo parte de esos productos en el refrigerador de mi nevera. Lo que posiblemente Ignacio Escolar no haya llegado nunca a pensar es que esa acción, que evidentemente él también realiza de vez en cuando, es posible gracias a esa organización de la sociedad que llama capitalismo. Todos los demás experimentos socialistas que han existido no han traído a las sociedades que los han practicado más que miseria y esclavitud. ¿Comprenderán algún día los progres esta verdad o seguirán acusándonos a los demás de explotadores mientras acuden tranquilamente a comprar congelados?

lunes, 1 de marzo de 2010

Emprendedores marxistas: Pastelerías de tartas de barro

Karl Marx expuso en su obra "El Capital" su teoría del valor-trabajo:

"Por tanto, un valor de uso, un bien, sólo encierra un valor por ser encarnación o materialización del trabajo humano abstracto. ¿Cómo se mide la magnitud de este trabajo? Por la cantidad de "sustancia creadora de valor", es decir, de trabajo, que encierra. Y, a su vez, la cantidad de trabajo que encierra se mide por el tiempo de su duración, y el tiempo de trabajo tiene, finalmente, su unidad de medida en las distintas fracciones de tiempo: horas, días, etcétera." (1)

Realmente este planteamiento pudiera parecer lógico, y sobre todo justo, a primera vista. Sin embargo, si llevamos este razonamiento hasta sus últimas consecuencias podemos obtener conclusiones realmente absurdas:

"Supongamos que “A” tiene una pastelería. Contrata a varios empleados, compra las mejores materias primas y produce las mejores tarteletas (sic) de fruta del pueblo. Sus costes, incluyendo los intereses del dinero que ha pedido prestado, la renta del terreno que emplea y todos los demás factores que entran en la ecuación, le hacen posible producir estas tarteletas y enviarlas a las casas por 40¢. Cobra 50¢.

Marx insiste en que debería vender a una cifra que excluya el interés. Pero puede pagarse un salario por sus molestias- Marx reconoce en “Das Kapital” la validez del trabajo de dirección, en contra de la creencia popular y desea que se pagar moderadamente. Marx no reconocería un beneficio como parte legítima del ciclo económico.

Así que el caso anterior sostendría que el hombre que ha soportado el riesgo, tomado prestado el dinero, asumido la responsabilidad, gestionado la empresa y es dueño de las herramientas, debería recibir sólo un salario y nada más. Nos ocuparemos en seguida de esta idea. Concentrémonos en la tarteleta de frutas de 50¢. A este precio, el propietario y director puede pagarse un salario y además añadir un beneficio si el negocio es un éxito.

Ahora consideremos a “B”. “B” tiene también una pastelería. Contrata al mismo número de empleados que “A”, compra las mejores materias primas y produce las mejores tarteletas de barro. Sus costes, los intereses sobre el dinero que ha pedido prestado, la renta del terreno que emplea y todos los demás factores que entran en la ecuación le permiten producir estas tarteletas de barro y enviarlas a las casas por exactamente el mismo precio que las tarteletas de frutas de de su competidor, “A”. Independientemente de que “B” busque un beneficio o no, el hecho que importa es que es casi inconcebible imaginar un negocio viable de tarteletas de barro.

Pero, si Smith, Ricardo y Marx tenían razón, entonces los productos de la tienda “A”, que cuestan producir 40¢, deben valorarse a exactamente el valor del producto de la tienda “B”, pues este producto también cuesta 40¢ producirlo. Si el valor viene determinado por el coste, las tarteletas de barro y de frutas son de igual valor si la cantidad gastada para producirlas es igual.

Sin duda esto es ridículo. Pero esta es la teoría del valor: El coste del trabajo humano gastado en la producción de cualquier bien es el valor del bien." (2)



(1) El Capital, Fondo de Cultura Económica, 1973, tomo 1, pág. 6 (ver otra versión de la obra en la web aquí)
(2) Extracto del artículo de Mises Daily en Español: “Este pan es mío”.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Robin Hood y su banda de alegres marxistas

¿Qué le diría una Lady Marian liberal a un Robin Hood socialista que se vanagloria de sus triunfos?...

domingo, 11 de octubre de 2009

El Che: Anatomía de un mito

"Nosotros tenemos que decir aquí lo que es una verdad conocida, que la hemos expresado siempre ante el mundo: fusilamientos, sí, hemos fusilado; fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte. Nosotros sabemos cuál sería el resultado de una batalla perdida y también tienen que saber los gusanos cuál es el resultado de la batalla perdida hoy en Cuba" (Ernesto Guevara de la Serna - 11 de diciembre de 1964. Asamblea de las Naciones Unidas)

El pasado 9 de octubre se cumplieron 42 años de la muerte de Ernesto “Che” Guevara y aunque este tema ya ha sido abordado en múltiples ocasiones, no puedo dejar pasar la ocasión de contribuir a la desmitificación del personaje.

El 5 de septiembre del año pasado se estrenó en España la película “Che, el argentino” y el 27 de febrero de este año “Che: Guerrilla”, dirigidas por Steven Soderbergh y protagonizada por Benicio del Toro. Éstas levantaron una gran polémica y difundieron una vez más una falsa visión de la historia. En relación con los mencionados largometrajes, recordaba haber visto hace unos meses una entrevista a Benicio del Toro donde se podían comprobar los efectos de la propaganda en la mente del actor. Me resultó extraño no encontrar los videos, e investigando un poco, logré averiguar que la cuenta de Baracutey Cubano (el usuario donde se alojaban estos videos) fue borrada por Youtube. El motivo fue una denuncia de Univisión por derechos de autor, aunque no parece estar demasiado claro. De todas formas, he podido encontrar la primera parte de esta entrevista en Google videos:





Estos videos ya han sido comentados en el blog de Fernando Díaz por lo que no voy a extenderme más, sólo indicar que es un gran ejemplo de lo hábil que ha sido la izquierda en la creación de mitos.

Para conocer la verdadera historia del Che, podemos leer el libro “Ernesto Che Guevara” de Fernando Díaz de Dastin Ediciones, o si queremos algo más resumido lo tenemos en un capítulo de “La dictadura progre” de Pablo Molina, basado en el anterior libro. Asimismo, es muy interesante el documental “El Che: Anatomía de un mito” que fue dirigido por Luis Guardia y producido por Pedro Corzo, con la coordinación general de Francisco Lorenzo. Es una producción de Caiman Productions y el Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo, y lo enlazo a continuación.

sábado, 4 de julio de 2009

¿Otro mundo es posible?

“Es indiscutible que si deseamos asegurar una distribución de la riqueza que se ajuste a algún patrón previamente establecido, si deseamos decidir expresamente qué ha de poseer cada cual, tenemos que planificar el sistema económico entero. Pero queda por averiguar si el precio que habríamos de paga por la realización del ideal de justicia de alguien no traería más opresión y descontento que el que jamás causó el tan calumniado libre juego de las fuerzas económicas” (Friedrich A. Hayek – Camino de Servidumbre).

Existe un encendido debate sobre las consecuencias de la Globalización. Sus detractores sostienen que debido a ella avanzamos hacia el control del mundo por parte de grandes estructuras comerciales que incluso estarían por encima de los Estados. Asimismo, se achaca a la globalización la culpa del “creciente mal reparto de la riqueza del mundo”. Sin embargo, la mayoría de las veces el análisis de este fenómeno se hace de forma confusa y utilizando tópicos.

Damos por supuesto que todos queremos una mejora de la situación de cada uno de los habitantes de este mundo. Esta afirmación parecería innecesaria por evidente, pero en muchos casos el problema parte de la división entre malos y buenos, entre explotados y explotadores. Aunque la caída del Muro haya supuesto el abandono de la ideología marxista, persiste en el acervo común la idea de que “toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases”(1). Por lo tanto, permítasenos fijar como hipótesis de partida que para que sea posible construir un mundo diferente deban abandonarse esas caducas divisiones de la sociedad y volvamos a afirmar que todos queremos construir un mundo donde cada persona tenga lo suficiente para llevar una vida digna.

Partiendo del axioma anterior, el problema sería cómo conseguirlo. Después de un sencillo análisis, llegamos a la conclusión que solo hay dos soluciones posibles. O bien consideramos que debe haber una institución que controle la economía y procure que cada uno de los miembros del grupo social tenga lo suficiente para una vida digna, o bien que no debe existir tal organismo de control.

La primera solución que establece la necesidad de una institución parece a primera vista la correcta. La organización es buena. Por definición un proyecto ha de planificarse y hacer lo contrario llevaría al caos. Sin embargo, ¿cómo determinaremos el grado de planificación necesario? En principio definiríamos una serie de derechos universales que serían plasmados en un documento legislativo. Algunos derechos podrían parecer obvios, como el derecho a la vida o el derecho a decidir sobre nuestras acciones, pero sin embargo, incluso en estas definiciones tendríamos problemas para ponernos de acuerdo. Y si existen problemas para determinar los derechos básicos, no digamos los que nos encontraríamos a la hora de entrar en detalles tales como cuánto ha de tener cada uno para llevar un vida digna. De todas formas, de una manera u otra tendríamos que decidirnos por alguna de las definiciones, pues de lo contrario entraríamos en contradicción con nuestra idea básica de la existencia de una institución que controle y organice.

Es fácil comprobar que la anterior solución es la que se ha utilizado durante la mayor parte del pasado siglo. Aplicando soluciones extremas de planificación como los sistemas totalitarios (nazismo, comunismo), o por el contrario soluciones participativas como la democracia, solo hemos conseguido, en el mejor de los casos, que se tengan en cuenta las preferencias de cada persona en contadas ocasiones. Incluso en democracias consolidadas, nos limitamos a dar nuestro voto cada un número determinados de años y quizás a ejercer un cierto control sobre los gobiernos elegidos a través de la participación ciudadana. Por el contrario la evolución de las democracias ha llevado a potenciar una mayor intervención del Estado, un mayor control, un mayor grado de organización. Y todo lo anterior con la idea que seríamos capaces de encontrar aquella política económica adecuada que posibilitaría conseguir una vida digna para cada unos de los ciudadanos. Para ello se han creado organismos supranacionales como el BCE (Banco Central Europeo), el FMI (Fondo Monetario Internacional), la OMC (Organización Mundial del Comercio), el BM (Banco Mundial) y otras muchas organizaciones que planifican y controlan cada uno de los diversos aspectos de la economía en su zona de influencia.

Después de analizar la primera solución, analicemos a continuación la otra. En este caso no existiría una organización que controlase los distintos aspectos económicos del grupo social. La primera duda que nos asalta sería como conseguir un orden sin un plan. Quizás a partir de aquí estamos entrando en una utopía futurista, sin embargo veamos a donde nos conduce esta idea. Si no existiese dicha organización debería idearse un método que permitiese a cada persona participar en la toma de decisiones para conseguir una vida digna para todos. Posiblemente en esta era de recursos informáticos podríamos conseguir a medio plazo la capacidad para celebrar referéndums que decidan cada asunto de importancia, tales como lo que ha de tener cada uno o el precio de las cosas. Bastaría con fijar unas mínimas reglas, muy básicas, muy elementales, para que el sistema de votación pudiera comenzar a desarrollarse. De esta forma no habría imposiciones sobre nadie. Todo se decidiría de común acuerdo y desaparecería la explotación de unos sobre otros. Tampoco existirían grupos que para conseguir sus fines aprovechasen su influencia sobre los organismos de control.

Sería maravilloso tener los recursos tecnológicos para conseguir lo anterior. Sin embargo basta con que pensemos un poco para ver que dicha solución tecnológica ya existe. ¿Es posible, que tengamos ya el medio para conseguir que cada una de las personas de un grupo social pueda votar para decidir sobre las distintas cuestiones que les afecten? La respuesta es afirmativa y la solución tecnológica se llama “Sistema de Precios”.

Mediante este sistema cada persona da continuamente su opinión. Por ejemplo, acude a un comercio con la intención de comprar un abrigo y encuentra que éste vale 100 euros. En este momento, emite su voto. Si es afirmativo compra el abrigo, si es negativo no lo hace. Por supuesto el propietario de la tienda también vota. Si vota afirmativamente mantiene el precio del abrigo con la esperanza de que otro cliente lo compre, si vota negativamente baja el precio del mismo para que el cliente que tiene delante lo haga. Este procedimiento se realiza una y otra vez a lo largo y ancho de todo el planeta. Supongamos que cada uno de sus habitantes lo repite dos veces al día (si viviéramos en un país occidental el número sería muy superior). Así, dos veces al día por 6.700 millones de personas suponen unos 11.000 millones de votaciones diarias (en cada intercambio interviene dos personas y hemos quitado a los niños menores de 9 años por fijar una edad mínima), 77.000 millones de votaciones semanales, 330.000 millones de votaciones mensuales y unos 4 billones de votaciones anuales.

Por supuesto, lo anterior es una exposición muy simplificada. Se ha escrito con la intención de llamar la atención sobre las distintas maneras de conseguir el fin que todos deseamos… que cada una de las personas de este planeta tengan lo suficiente para vivir dignamente, consiguiendo así un justo reparto de la riqueza en el mundo.

(1) Marx y F. Engels: Manifiesto del Partido Comunista