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lunes, 17 de enero de 2011

Propiedad intelectual y una tarta de boda

Uno de los argumentos de los defensores de la propiedad intelectual es que ésta comparte las mismas características que la propiedad sobre los bienes tangibles. Se llega a afirmar que cuando copiamos una idea, estamos haciendo lo mismo que cuando entramos en una tienda y nos llevamos una mercancía sin pagar.

Sin embargo, las cosas no son tan sencillas y el anterior argumento o bien es fruto de la ignorancia o de la demagogia. La propiedad privada de un buen físico aparece como consecuencia de un aspecto de la realidad: la escasez. Cuando un bien es escaso, necesariamente surge un conflicto pues si yo me apropio de dicho bien dejo a otra persona sin la posibilidad de usarlo. La mejor forma de resolver este problema es mediante la propiedad privada, pues el conflicto queda resuelto y además se consigue que la utilidad de dicho bien sea máxima.

Si la propiedad privada surge como respuesta a la escasez de los bienes tangibles para solucionar un enfrentamiento en una comunidad humana, queda por dilucidar cómo se puede conseguir la propiedad privada de un bien escaso cualquiera. La forma más originaria es mediante la “primera ocupación”. En un mundo ignoto de bienes escasos, aquellos que primero tomen posesión de los mismos se convertirán en sus legítimos dueños. A partir de aquí, la transmisión de la propiedad se podrá hacer mediante un contrato de compraventa, que no necesariamente habrá de ser plasmado por escrito (pensemos en todas esas compras diarias de bienes de poco valor que realizamos sin mediar ninguna documentación).

Sin embargo, algunos piensan que la obtención de la propiedad sobre un bien no depende solamente de la primera posesión, sino también del esfuerzo que se haya realizado para conseguir el bien. El debate no es nuevo. Ya en tiempos del Imperio Romano, esta forma de obtener la propiedad recibió el nombre de “specificatio” y existieron dos escuelas que defendían planteamientos opuestos. Imaginemos a un propietario de un bloque de mármol. En un momento dado, un escultor, que no es el propietario del bloque, realiza una espectacular estatua de una gran belleza después de un arduo esfuerzo. ¿De quién sería la obra de arte? La escuela Sabiniana afirmaba que la escultura sería del propietario del bloque, mientras la escuela Proculeyana atribuía la propiedad al escultor.

El mayor problema del concepto de propiedad intelectual es que produce interferencias, en ocasiones irresolubles, en el concepto de la propiedad de bienes físicos. Defender la propiedad intelectual hasta sus últimas consecuencias y de forma totalmente coherente haría que diéramos al tenedor de esa propiedad intelectual el poder de disponer de la propiedad física de muchos otros. ¿Es realmente eso lo que se pretende?


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Enlaces relacionados:
Contra la propiedad intelectual - Liberalismo.org (Stephan Kinsella - Traducción de Mariano Bas Uribe)
La plausibilidad conceptual de la propiedad intelectual - Liberalismo.org (Eugene Volokh - Traducción de Daniel Rodríguez Herrera)

La cena del miedo (mi reunión con la ministra González Sinde) - Acuarela Libros (Amador Fernández-Savater)
“El mercado se beneficia de la creatividad social, pero sólo devuelve precariedad” - Entrevista con Michel Bauwens (Público)

viernes, 24 de diciembre de 2010

La viñeta de la semana: Mensaje de los controladores aéreos


@Padylla. Si deseas ver otras viñetas publicadas por su autor esta semana, visita su blog www.padylla.com

viernes, 27 de agosto de 2010

La viñeta de la semana: Se acabó la Gripe A, ¿y ahora qué?


@Padylla. Si deseas ver otras viñetas publicadas por su autor esta semana, visita su blog www.padylla.com

lunes, 15 de marzo de 2010

Cuando usar software libre te convierte en un enemigo del Estado. La creación estatal de monopolios

En muchas ocasiones se acusa al mercado de crear monopolios y está muy difundida la idea que la economía liberal protege a las grandes corporaciones en contra del consumidor. Sin embargo, lo que algunos llaman liberalismo, no cabe duda que constituye una forma de intervencionismo, donde poderosos lobbys influyen en los gobiernos para restringir la libre competencia. Quizás, si los estados no tuvieran las prerrogativas de modificar las condiciones del mercado a su antojo, la labor de estos lobbys no tendría sentido.

En relación con lo anterior, es muy interesante el artículo que Bobbie Johnson publicó el pasado mes de febrero en la versión online del periódico británico "The Guardian". Dejo a continuación, la traducción de aquella parte que me ha parecido más clarificadora:


Cuando usar “código abierto” te convierte un enemigo del Estado

Como si todo esto no fuera suficiente, aquí tenemos otro ladrillo para añadir a la tambaleante torre de noticias. Cortesía de Andres Guadamuz, un profesor de Derecho en la Universidad de Edimburgo.

Cuando Guadamuz realizó algunas indagaciones, descubrió que un influyente lobby está solicitando al Gobierno estadounidense que equipare, en esencia, el código abierto a la piratería, o incluso algo peor.

¿Qué?...

Está confirmado que la IIPA, un grupo que protege las organizaciones pertenecientes a la MPAA y a la RIAA, ha solicitado a la US Trade Representative (o USRT, una agencia gubernamental estadounidense que se encarga de reglamentar el comercio internacional) que considere incluir a países como Indonesia, Brasil o India en la "Lista 301", ya que estos utilizan software libre.

¿Qué es la "Lista 301"? Es un informe que examina la "aplicación o el incumplimiento de los derechos de propiedad intelectual" en todo el mundo, confeccionando una lista de países que el Gobierno americano debería considerar como enemigos del capitalismo. Esto se convierte con frecuencia en una especie de presión comercial, sobre todo relacionada con los medicamentos o las imitaciones de productos, encaminada a intentar forzar a los gobiernos a hacer cambiar sus comportamientos.

Ahora, incluso podríamos argumentar que no es una sorpresa que a la USTR, que tiene como misión fomentar el mercado libre capitalista, no le guste el software libre, pero esto no es tan evidente.

Sé que el software libre tiende a asociarse con ideales socialistas, pero también pienso que es un ejemplo del libre mercado en acción. Cuando una empresa no puede competir con otras grandes y poderosas, dan un rodeo y encuentran otro modo de reducir costos y competir. La mayoría de empresas que desarrollan software libre (FOSS) no pertenecen al Estado, solamente llevan el concepto de elasticidad de los precios a su lógica conclusión y usan la libertad como una herramienta para luchar contra sus competidores (¿acusaríamos a Google, quien ofrece gratis sus principales productos, de ser anticapitalista?)

-oOo-


Por último, por si se quiere profundiza más en el mecanismo de creación de monopolios por parte del Estado, pongo a continuación el clásico de Thomas J. DiLorenzo: "El Mito del Monopolio Natural":
El Mito del Monopolio Natural - Thomas Dilorenzo


Enlaces relacionados:

When using open source makes you an enemy of the state – The Guardian