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domingo, 12 de agosto de 2012

El socialismo, una utopía siempre violenta

Alguien afirmaba hace unos días en Twitter que el socialismo (o comunismo) era todavía una utopía deseable y que las atrocidades totalitarias y genocidas que se había llevado a cabo durante el siglo XX en su nombre eran desvirtuaciones de un pensamiento esencialmente bueno para la humanidad.

Hoy, en su web, Pascual Serrano, de forma involuntaria pues su intención era defender el robo de comida en supermercados, nos da el motivo por el que el socialismo siempre será una ideología violenta y liberticida:
Estimada trabajadora, no sé si has oído hablar de las clases sociales o de la lucha de clases. Básicamente consiste en reconocer que en una sociedad hay ricos y pobres, y que se encuentran en conflicto porque a más riqueza parar los ricos, más pobreza para los pobres. Algo mucho más indignante si son estos pobres los que, con su trabajo, logran que los ricos amasen su riqueza.
Si la sociedad es siempre una lucha de clases, ¿cómo podría ser de otra forma sino violenta? Una violenta lucha fraticida donde una clase necesita exterminar a la otra para que se produzca el tan deseado avance social.

Sin embargo, el liberalismo es muy diferente. Una sociedad liberal se basa en la idea de que los hombres pueden relacionarse obteniendo mutuo beneficio. Yo te doy algo que tú deseas a cambio de algo que deseo yo. Y en el intercambio los dos ganamos. ¿Qué a veces se producen conflictos? Pues establezcamos leyes para garantizar la libertad de intercambio y castigar la coacción y el engaño. Pocas leyes. Sencillas leyes.

Lucha de clases o intercambios pacíficos. Muerte o vida. ¿En que sociedad querrías vivir?

lunes, 21 de febrero de 2011

El día que un grupo de mujeres venció a Hitler

Nos cuenta Luis del Pino, en la editorial de su programa "Sin complejos" de esRadio, el caso de una de las pocas protestas de la sociedad alemana en contra del régimen nazi. Y es que en estos casos, cuando un Estado totalitario pretende dirigir nuestras vidas, solamente se puede hacer lo que se debe hacer.


La revuelta de la calle Rosenstrasse (audio)


En 2003, la directora alemana Margarethe von Trotta llevó a la pantalla el hecho histórico narrado por Luis del Pino. Su título original es Rosenstraße (en español, La calle de las rosas). Afortunadamente, podemos ver la película completa en YouTube:

martes, 14 de septiembre de 2010

Nueva sección en el blog: Mitos de Neoizquierda

Existen pululando por la Red multitud de artículos, ya sea de avezados periodistas, blogueros de todo nivel o cualquier otro tipo de concienciados amanuenses, donde se trata de mostrar la maldad intrínseca del liberalismo o el capitalismo. Muchas veces me ha quedado con las ganas de comentar algunas de las ideas presentadas en ellos y confrontarlas con mi pensamiento católico-liberal. ¿Y por qué quedarme con las ganas? Así, me he propuesto crear una nueva sección titulada "Mitos de Neoizquierda" donde analizaré de la forma más sencilla posible esas ideas.

¿Y cual es el motivo de elegir el título comentado? En relación a la palabra mito, el diccionario de la RAE, en su cuarta acepción nos informa: “Persona o cosa a las que se atribuyen cualidades o excelencias que no tienen, o bien una realidad de la que carecen.” Creo que sobran más explicaciones. En relación a la palabra neoizquierda, la explicación quiero que sea más detallada. Para empezar, ¿por qué no Nueva Izquierda? Quizás la culpa de todo la tenga la obra de Orwell titulada 1984, donde el prefijo "neo" escondía un deseo totalitario de modificar la realidad amoldándola a una ideología cercenadora de la libertad.

¿Qué es la Neoizquierda? La pregunta no es fácil de responder. Con la caída de la Unión Soviética, la Izquierda perdió su modelo de referencia, o al menos una esperanza de que el Socialismo pudiera ser un sistema posible. De la misma manera que cuando el Imperio Romano de Occidente cayó, la Izquierda y su pensamiento se fragmentó en multitud de, llamémosles así, corrientes. Con el tiempo se reconstruyó a base de recolectar toda una serie de planteamientos anticapitalistas y antioccidentales, y sobrevive en la actualidad como un fósil viviente que se resiste a extinguirse. La Neoizquierda es, entre otras cosas, Socialdemocracia, una mixtura que ha enlodado nuestras sociedades occidentales, dirigiéndolas y amenazando con conseguir lo que no logró la Unión Soviética a lo largo de la "Guerra Fría": el fracaso de nuestro sistema de vida de origen cristiano y liberal. Baste con pensar en la actual crisis, que en contra de los que muchos neoizquierdistas pregonan, no es reflejo del fracaso del capitalismo, sino el fracaso de la susodicha Socialdemocracia.

Muchos autores han tratado de exponer las principales ideas de esta Neoizquierda. Una obra interesante por su concreción y claridad es la escrita por Rodolfo Casadei titulada “Los mitos de la nueva izquierda”. En ella, el autor analiza con maestría los principales planteamientos de esta ideología. Son también interesantes como puntos de partida para esquematizar el pensamiento neoizquierdista, las entradas del blog de Carlos López Díaz tituladas "El mapa mental de la izquierda" y "Mapa mental de la izquierda 2.0".

Bueno, creo que con esto basta para presentar la sección. Ahora sólo hará falta que me ponga manos a la obra para analizar esos artículos donde se nos presentas esos mitos de la Neoizquierda. Desafortunadamente, no será difícil encontrarlos. Lo difícil será decidirme cual, de entre la multitud, será objeto de mi humilde análisis. Creo que será útil y divertido.

lunes, 12 de julio de 2010

La economía socialista del nazismo (aprendiendo del pasado)

En esta época de crisis, muchas personas, incluyendo aquellas guiadas por buenas intenciones, ven como solución a los problemas un mayor control de la economía por parte del Estado. Fijación de precios mínimos a percibir por parte de determinados sectores, control de los intermediarios, protección del pequeño comercio o empresa, entrega de subvenciones, redistribución de la riqueza imponiendo impuestos a las grandes empresas, a los bancos y a los particulares con mayores ingresos, aumento del control financiero que prohíba la especulación, es decir, en esencia intervencionismo y gasto público.

Sin embargo, lo que muchas de estas personas son incapaces de apreciar es que la aplicación de todas estas medidas supone en menor o mayor medida un recorte de la libertad de los ciudadanos. Y esto es así porque el Estado toma sus decisiones aplicando los criterios que considera que favorecen a la sociedad en su conjunto. Teniendo en cuenta lo anterior, la publicación en febrero de 1936 por parte de Keynes de su obra más importante, "La Teoría General del empleo, el Interés y el Dinero", dio la escusa teórica que los gobiernos necesitaban. Es más, ya el propio Keynes indicaba en el prólogo de la edición alemana de su obra publicada en septiembre del mismo año lo siguiente:

"De todas formas, la teoría de la producción en general, que es lo que el siguiente libro pretende ofrecer, es más fácilmente adaptable a las condiciones de un estado totalitario que la teoría de la fabricación y distribución de un determinado producto bajo condiciones de libre competencia y un alto grado de laissez-faire."

Es muy importante recordar que dieciséis años antes de la publicación del texto anterior, en concreto el 24 de febrero de 1920, se celebro en Munich el primer mitin multitudinario de Partido Obrero Alemán. En esta concentración, Hitler leyó el programa de los 25 puntos del NSDAP (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán). De estos puntos, quiero aquí transcribir por su significado económico los siguientes:

"13. Reivindicamos la estatización de todas las empresas que han existido hasta el presente bajo la forma de Sociedades (Trusts).

14. Reivindicamos la participación [de los asalariados] en los beneficios de las grandes empresas.

16. Reivindicamos la creación y protección de una sana clase media. La transferencia a las comunas de todos los grandes almacenes y el alquiler a precios bajos de sus locales a pequeños industriales, la rigurosa atención de todos los pequeños industriales por la provisión por parte del Estado, de los Länder [estados o provincias] o de las comunas.

17. Reivindicamos una reforma agraria adaptada a nuestras necesidades nacionales, la promulgación de una ley que sustente la expropiación sin contrapartida de los bienes raíces en provecho de empresas de utilidad pública. La abolición de la renta territorial y la prohibición de toda especulación con bienes raíces.

18. Reivindicamos la lucha enérgica contra todos aquellos que por sus acciones causan daño al interés general. Los vulgares enemigos del pueblo, usureros, traficantes etc. deben ser castigados con la pena de muerte sin distinción de confesión y de raza."

En realidad, esas directivas constituyen un verdadero programa socialista, una programa que aunque no propugnaba la nacionalización todos de los medios de producción y mantenía formalmente la propiedad privada, llevaba al final al control de toda la economía del país por parte del Estado.

¿Qué conclusiones podemos sacar de lo leído? Posiblemente la lección más importante es que debemos aprender de los errores del pasado y que por muy bienintencionadas que parezcan determinada medidas, si atentan contra la libertad del individuo, deben ser descartadas. Puede que el camino a andar para la recuperación económica sea más arduo, pero a la larga nos llevará a una sociedad más prospera y, por supuesto, infinitamente más libre.


Enlaces relacionados:
La política económica nazi – Mises Daily en español
La ideología nacional socialista - Ricardo Corleto (Pontificia Universidad Católica Argentina)

jueves, 8 de julio de 2010

¡Quieren reducirnos al silencio! ¡Grita libertad!

Quieren reducirnos al silencio. Anular nuestro juicio, destruir cualquier discrepancia, arrodillarnos temerosos frente al poder. Nos atacan como jaurías de lobos, nos llaman monstruos deformes del pensamiento, fachas salvajes, cristianos, liberales, gentes de derechas. Creen tener la razón absoluta, es más, según ellos, ¡deben tener la razón absoluta! Es el triunfo de la muchedumbre, de la colectividad. ¡Maldito sea el individuo!

Quieren que una vez que aceptemos el silencio, gritemos entonces con voces de odio señalando a los traidores. Y así, habrán conseguido que asumamos resignados que el Gran Hermano nos diga qué creer, qué decir, qué querer…




Pero algunos se levantarán negándose al silencio y frente a los gritos de odio que señalan al traidor, alzarán su voz quebrada por el dolor de la tortura de lo políticamente correcto. Sí, alzarán su voz y una vez más el mundo oirá la palabra que pronunció el primer hombre verdadero: ¡LIBERTAD!




Enlaces recomendados:
Industria multa con 100.000 euros a Intereconomía por "infracción grave" –Libertad Digital
Los últimos hombres libres (luchando contra el Leviatán) – El Liberal Autodidacta.
1984 – George Orwell (obra completa)

domingo, 20 de septiembre de 2009

El individuo no contaba para ellos

A veces encontramos un diamante donde menos esperamos. Hace ya muchos años, leyendo la Historia Interminable de Michael Ende, me topé con este fragmento. Quién hubiera dicho entonces, cuando Internet era apenas un sueño, que yo lo iba a publicar en un blog y que tendría relación con el liberalismo. Quizás es que el verdadero liberal o es humano o no es nada…


“Y Bastián aprendió las enseñanzas de los navegantes de la niebla y supo el secreto de su solidaridad: el baile y la canción sin palabras.

Poco a poco, durante la larga travesía, se convirtió en uno de ellos. Era una sensación peculiar e indescriptible de olvido de sí mismo y de armonía la que sentía cuando, durante el baile, su propia imaginación se fundía con la de los otros, haciéndose un todo. Se sentía realmente aceptado en su comunidad y parte de ella… y al mismo tiempo desapareció de su memoria el recuerdo de que, en el mundo del que había venido y cuyo camino de regreso buscada, había hombres, hombres que tenían todos sus propias imaginaciones y opiniones. Lo único que podía recordar aún, oscuramente, eran su casa y sus padres.

Sin embargo, en los más profundo de su corazón había aún otro deseo distinto del de no estar solo nunca más. Y ese otro deseo comenzó a agitarse suavemente.

Eso ocurrió el día en que, por primera vez, observó que los yskálnari no lograban su solidaridad armonizando formas de imaginar totalmente distintas, sino porque se parecían tanto entre sí que no les constaba ningún esfuerzo sentirse una comunidad. Al contrario, no tenían la posibilidad de discutir o de no estar de acuerdo entre sí, porque ninguno de ellos se sentía un individuo. No tenían que vencer ninguna oposición para encontrar la armonía y precisamente esa facilidad le pareció a Bastián, poco a poco, insatisfactoria. Su dulzura le pareció sosa y la melodía siempre igual de sus canciones, monótona. Sentía que le faltaba algo, que anhelaba algo, pero no podía decir qué.

Eso sólo le resultó claro cuando, algún tiempo después, divisaron en el cielo una gigantesca corneja de la niebla. Todos los yskálnari tuvieron miedo y se escondieron bajo cubierta tan aprisa como pudieron. Uno, sin embargo, no lo logró a tiempo, y la monstruosa ave se precipitó sobre él con un grito, cogió al desgraciado y se lo llevó en el pico.

Cuando el peligro había pasado, los yskálnari salieron de nuevo y continuaron el viaje con su canto y su baile, como si nada hubiera pasado. Su armonía no se había visto afectada, y no se lamentaron ni se quejaron, ni dedicaron un sola palabra a comentar el hecho.

– No – dijo uno cuando Bastián lo interrogó al respecto –: no nos falta nadie. ¿Por qué tendríamos que lamentarnos?

El individuo no contaba para ellos. Y, como no se distinguían entre sí, ninguno era irremplazable.

Sin embargo, Bastián quería ser un individuo, alguien, no sólo uno como los demás. Quería que lo quisieran precisamente por ser como era. En aquella comunidad de los yskálnri había armonía pero no había amor.

Bastián no quería ser ya el más grande, el más fuerte o el más inteligente. Todo eso lo había superado. Deseaba ser querido como era, bueno o malo, hermoso o feo, listo o tonto con todos sus defectos… o precisamente por ellos.

Pero, ¿cómo era él?

Ya no lo sabía. Había recibido tantas cosas en Fantasía que ahora, entre todos aquellos dones y poderes, no se sabia encontrar a si mismo.

A partir de entonces no participó ya en el baile del buque de la niebla. Se sentaba en la proa y miraba a Skaidan durante todo el día y a veces también durante toda la noche”.