lunes, 12 de julio de 2010

La economía socialista del nazismo (aprendiendo del pasado)

En esta época de crisis, muchas personas, incluyendo aquellas guiadas por buenas intenciones, ven como solución a los problemas un mayor control de la economía por parte del Estado. Fijación de precios mínimos a percibir por parte de determinados sectores, control de los intermediarios, protección del pequeño comercio o empresa, entrega de subvenciones, redistribución de la riqueza imponiendo impuestos a las grandes empresas, a los bancos y a los particulares con mayores ingresos, aumento del control financiero que prohíba la especulación, es decir, en esencia intervencionismo y gasto público.

Sin embargo, lo que muchas de estas personas son incapaces de apreciar es que la aplicación de todas estas medidas supone en menor o mayor medida un recorte de la libertad de los ciudadanos. Y esto es así porque el Estado toma sus decisiones aplicando los criterios que considera que favorecen a la sociedad en su conjunto. Teniendo en cuenta lo anterior, la publicación en febrero de 1936 por parte de Keynes de su obra más importante, "La Teoría General del empleo, el Interés y el Dinero", dio la escusa teórica que los gobiernos necesitaban. Es más, ya el propio Keynes indicaba en el prólogo de la edición alemana de su obra publicada en septiembre del mismo año lo siguiente:

"De todas formas, la teoría de la producción en general, que es lo que el siguiente libro pretende ofrecer, es más fácilmente adaptable a las condiciones de un estado totalitario que la teoría de la fabricación y distribución de un determinado producto bajo condiciones de libre competencia y un alto grado de laissez-faire."

Es muy importante recordar que dieciséis años antes de la publicación del texto anterior, en concreto el 24 de febrero de 1920, se celebro en Munich el primer mitin multitudinario de Partido Obrero Alemán. En esta concentración, Hitler leyó el programa de los 25 puntos del NSDAP (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán). De estos puntos, quiero aquí transcribir por su significado económico los siguientes:

"13. Reivindicamos la estatización de todas las empresas que han existido hasta el presente bajo la forma de Sociedades (Trusts).

14. Reivindicamos la participación [de los asalariados] en los beneficios de las grandes empresas.

16. Reivindicamos la creación y protección de una sana clase media. La transferencia a las comunas de todos los grandes almacenes y el alquiler a precios bajos de sus locales a pequeños industriales, la rigurosa atención de todos los pequeños industriales por la provisión por parte del Estado, de los Länder [estados o provincias] o de las comunas.

17. Reivindicamos una reforma agraria adaptada a nuestras necesidades nacionales, la promulgación de una ley que sustente la expropiación sin contrapartida de los bienes raíces en provecho de empresas de utilidad pública. La abolición de la renta territorial y la prohibición de toda especulación con bienes raíces.

18. Reivindicamos la lucha enérgica contra todos aquellos que por sus acciones causan daño al interés general. Los vulgares enemigos del pueblo, usureros, traficantes etc. deben ser castigados con la pena de muerte sin distinción de confesión y de raza."

En realidad, esas directivas constituyen un verdadero programa socialista, una programa que aunque no propugnaba la nacionalización todos de los medios de producción y mantenía formalmente la propiedad privada, llevaba al final al control de toda la economía del país por parte del Estado.

¿Qué conclusiones podemos sacar de lo leído? Posiblemente la lección más importante es que debemos aprender de los errores del pasado y que por muy bienintencionadas que parezcan determinada medidas, si atentan contra la libertad del individuo, deben ser descartadas. Puede que el camino a andar para la recuperación económica sea más arduo, pero a la larga nos llevará a una sociedad más prospera y, por supuesto, infinitamente más libre.


Enlaces relacionados:
La política económica nazi – Mises Daily en español
La ideología nacional socialista - Ricardo Corleto (Pontificia Universidad Católica Argentina)

7 comentarios:

alfred51 dijo...

Hay un libro especialmente interesante y útil para entender el socialismo nazi. En español se tituló La utopía nazi y en su traducción del alemán al inglés Hitler's Beneficiaries: Plunder, Racial War and the Nazi Welfare State (saqueo, guerra racial y el Estado de bienestar nazi). Bastante elocuente. Lo leí hace poco recomenado por un amigo y me pareció pavoroso. Hay referencias aquí:
http://libros.libertaddigital.com/el-estado-del-bienestar-de-adolf-hitler-1276233787.html
http://www.lukor.com/literatura/noticias/portada/06030926.htm

etrusk dijo...

Otros rasgos externos comunes:

http://etrusk.blogspot.com/2009/06/algunas-sectas-socialistas.html

Elentir dijo...

Muy buena entrada. De hecho, el ascenso al poder del nazismo no habría sido posible sin la inacción de los comunistas, que entonces estaban más interesados en rivalizar con los socialistas, marcados como "socialfascistas" y enemigos por la Komintern.

Carlos Fernández Ocón dijo...

Algo tan simple y tan obvio, ¿lo entendería alguien por aquí hoy? Pues yo creo que no, que el dogma (cualquier dogma) es más fácil para la plebe, que sobretodo no debemos pedirle que piense ni un poquito.

Eetión dijo...

Alfred51 y Etrusk:
Bienvenidos al blog y gracias por los enlaces. Complementan perfectamente la entrada. Es curioso como mucha gente no es consciente que comunismo, socialismo y nazismo tiene muchas cosas en común, siendo la principal su ansia por controlar la sociedad a través de una planificación centralizada. Al final, una verdadera democracia se convierte en incompatible con sus planteamientos.


Elentir:
El enfrentamiento entre comunistas y socialdemócratas es un aspecto muy importante para entender la subida de Hitler al poder. En algunos aspectos me recuerda el enfrentamiento entre las distintas facciones de izquierda en el seno la República española durante al Guerra Civil que también ocasionaron que una guerra que en principio parecía ganada por el bando republicano, acabara perdiéndose. Y todo, como bien dices, por los dictados de Stalin en la URSS y sus intenciones de manipular las distintas situaciones en su favor.

Carlos:
Bienvenido al blog y gracias por tu comentario. Cuando se utiliza el adoctrinamiento cualquier idea contraria debe ser perseguida. Así, incluso lo más simple y obvio se convierte en algo a destruir si va contra la “verdad” impuesta que trata de anular cualquier tipo de pensamiento individual.

Carlos Díez dijo...

Es curioso cómo los comunistas y socialistas llevan tantísimo tiempo controlando la propaganda que han logrado que muchísima gente se haya olvidado de que los nazis también eran socialistas. Incluso el término "socialismo", que ellos unieron en su autodefinición, ha quedaro soterrado para referirse a ellos y no sólo por la tendencia a apocopar las palabras largas.

Hitler, en varias de sus declaraciones, indicó que no se consideraba enemigo del marxismo sino más bien su realizador último. Los derechos de propiedad bajo el III Reich fueron despojados de contenido al quedar al permanente albur de lo que requiriera el Estado. Entre esto y su abolición total, la distancia es muy corta.

Saludos.

Demócrata dijo...

Vaya, cuanto comentario revisionista veo por aquí. A algunos les sigue gustando eso de contar la Historia a su antojo.
La gente que no tenga ni idea puede tragarse todas esas patrañas. Intentar relacionar nazismo con comunismo no es nada nuevo. Ya lo hicieron en su día personajes siniestros como Churchill, el mismo al que no le tembló el pulso a la hora de intervenir militarmente en la guerra civil griega (1941-50) apoyando al bando fascista.