lunes, 5 de abril de 2010

Nostalgia comunista de un Estado aconfesional

A Hugo, autor del blog "Quien mucho abarca", le parece que el paso del "Cristo de la Buena Muerte" que se celebra en Málaga todos los años, y donde participa la Legión, va en contra de un verdadero Estado aconfesional. Incluso algunos de los comentarios de la entrada llegan a clasificar al acto de espeluznante.


Cuando, al fin le recogieron,
entre su pecho encontraron
una carta y un retrato
de una divina mujer.

Y aquella carta decía:
"...si algún día Dios te llama
para mi un puesto reclama
que buscarte pronto iré".

Y en el último beso que le enviaba
su postrer despedida le consagraba.

Por ir a tu lado a verte
mi más leal compañera,
me hice novio de la muerte,
la estreché con lazo fuerte
y su amor fue mi ¡Bandera!


Hugo es responsable de Comunicación Interna de Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid. Este partido está formado por un grupo de partidos de izquierda, siendo el Partido Comunista de España (PCE) su principal integrante. En el artículo uno, sección tres de los estatutos del PCE podemos leer: "El Partido Comunista de España se basa en el marxismo revolucionario". Quizás por ello, puede que a Hugo le parezca mejor uno de esos Estados donde gobierna esa ideología. Puede que a Hugo y a aquellos que comentan sus entradas no le parezcan espeluznantes otro tipo de "acontecimientos" que se dan en estos países e incluso, como buenos marxistas, estén encantados por los "actos" que allí se celebran.

25 comentarios:

Vir dijo...

Hola Eetión, quizás te resulte raro que te lea cuando mi corazón siempre creí que era más rojo que la camiseta de la selección pero tengo una importante crisis dentro de mí, no me gusta la derecha, no me gusta el socialismo de zapatero, el feminismo me parece una chorrada, el cambio climático sinceramente me da un poco igual, tengo cosas más importantes en que pensar..
Yo me meto con las procesiones porq ocupan mucho espacio, son muy pesadas y yo no creo para nada en todo eso de la pasión, muerte y resurrección pero respeto a quien cree sin querer imponer sus creencias.
Saludos y hasta pronto!!

Eetión dijo...

La verdad es que te entiendo cuando dices que no te gusta la Derecha que tenemos en España. Se comporta muchas veces de forma incoherente y en ocasiones se asemeja con algunos de sus gestos a la Izquierda.

Las crisis son signos de crecimiento, aunque muchas veces se pase mal. No pienses que quiero echarte sermones como un viejo, simplemente intercambiamos opiniones. Te lo digo por si alguna vez caigo en el paternalismo. No te cortes para decirme: ¡quieto parado, no te enrolles!

El problema, Vir, es que a veces muchas de las cosas que creemos ciertas terminan por ser más falsas que un euro de madera. Analiza las opciones, lee de todo. A veces encontrar un camino cuesta bastante esfuerzo. Como te he dicho en otras ocasiones, no es mi intención “comerte el coco” pero si quieres, te puedo aconsejar algún libro sobre el Liberalismo para que lo leas. Te aseguro que no tiene nada que ver con esta Derecha que te disgusta, y mucho menos con Socialismo de Zapatero o con el progresismo feminista o ecológico. Evidentemente, estas lecturas no van resolver tu crisis (la cosas no son tan fáciles), pero pueden darte ideas. Ya me dirás si te parece bien.

En relación con las procesiones, tienes todo el derecho a que no te gusten. Y por supuesto una creencia no puede imponerse. Lo importante es ser respetuosos con las ideas del otro como muy bien comentas, lo que no quiere decir que no se puede entablar un debate sobre cualquier tema, usando las “armas” que uno crea oportunas (aunque no vale todo).

Un cordial saludo.

Vir dijo...

Ah pues estaré encantada de leer alguno de esos libros, soy muy aficionada a la lectura.
La verdad que si algo tengo claro es q no creo ni en la iglesia ni en la monarquía, que me parece un gasto inútil y con todo el respeto Letizia me cae fatal pero todo lo demás me resulta discutible tanto para bien como para mal.
Si me dices esos libros iré a la biblioteca a por ellos, saludos!!

eze dijo...

Hola Eetión,

No puedo dejar de observar que este es un post enteramente ad hominem (contra la persona de Hugo), y en absoluto ad rem (atendiendo a si tiene razón al sostener que la participación de la Legión qua Legión en una manifestación religiosa es contraria al principio de aconfesionalidad del Estado).

Bueno, pues el TC cree que no lo es. Por supuesto, el TC se equivoca. Es contrario al liberalismo político que una parte de las Fuerzas Armadas del Estado participe, como tal y no cada integrante a título particular, en alguna ceremonia de cualquiera de las religiones practicadas por los ciudadanos del Estado.

Ello es una contravención del principio liberal según el cual las instituciones públicas no deben identificarse más con unas doctrinas que con otras(religiosas o filosóficas o las que sean). En eso consiste la neutralidad liberal frente a cocepciones del mundo.

Yendo aún más lejos, ese principio tiene que ver con el de igual valor de todas las concepciones razonables frente a las instituciones públicas, que emana deñ igual valor que todos los planes de vida razonables de cada ciudadano tienen para dichas instituciones. Y todos tienen igual valor porque el valor de la autonomía de cada ciudadano es el mismo. Y la autonomía (en un sentido kantiano) es el valor fundamental que defiende el liberalismo político.

Lo que hace la Legión o la Policía Nacional en Semana Santa, la jura del cargo frente a símbolos de una religión... todo ello son prácticas insititucionales adecuadas para un Estado iliberal -no para uno liberal.

Daniel Ballesteros Calderón dijo...

Eze:

Caes en el error de considerar que, por el simple hecho de ser liberal, tus ideas no se imponen nunca a los demás, mientras que las de los demás sí.

Y me explico:

Según tú, que la legión (o la policía, la guardia civil o el cuerpo de bomberos) acompañe una procesión católica es romper la -supuestamente- "necesaria neutralidad" del Estado en cuestiones religiosas.

Ahora mi pregunta: ¿Y prohibirles acompañar las procesiones no es tomar partido por una determinada ideología -sobretodo cuando te alineas con socialistas-? ¿No estarás imponiendo tu ideología a todos los católicos que gustan de tal acompañamiento?

No sólo eso. Cuando dices:

"Ello es una contravención del principio liberal según el cual las instituciones públicas no deben identificarse más con unas doctrinas que con otras(religiosas o filosóficas o las que sean)".

Esto no es un principio liberal, esto te lo has inventado tú. Afirmar esto equivale a decir que el liberalismo carece de una fuerte impronta cultural o religiosa judeo-cristiana que necesariamente ha de condicionarlo (al menos si hablamos de liberalismo clásico y de aquellos derechos inherentes al hombre en cuanto hombre: vida, libertad y propiedad).

La neutralidad liberal no consiste en rechazar las religiones y las raíces religiosas cristianas del liberalismo, sino precisamente por ello consiste en respetar la libertad religiosa en las sociedades, sobremanera la de las minorías.

No persigue aislar al Estado de la religión, sino separar la gestión política de la gestión de instituciones religiosas. Y hasta ahí.

Como España es un país culturalmente católico, tenemos procesiones, y no existe un verdadero argumento que impida que las procesiones sean acompañadas por estos cuerpos, sobremanera cuando no se obliga a ninguno de sus integrantes a asistir.

Carlos Díez dijo...

Vamos a ver, creo que de nuevo confundimos aconfesionalidad con laicidad.

La primera supone que en España no hay una religión oficial, la segunda, la plena separación del hecho religioso y el Estado. Yo estoy a favor de un estado laico, pero no en un sentido anticlerical ni antirreligioso como promueve la progresía sino desde un punto de vista que considero sinceramente liberal: la no intromisión del Estado en las creencias religiosas y la imposibilidad de que una religión organizada utilice las estructuras del Estado en su propio beneficio.

Si fuéramos un Estado laico, la participación de la Legión en las procesiones y muchos otros nexos entre religión católica y actos públicos serían muy discutibles y necesariamente habría de manifestarse el TC acotando las relaciones Iglesias (en plural) -Estado.

Pero mal que les pese a muchos progres (por tu anticlericalismo) y a algunos liberales que consideramos la laicidad mejor que la aconfesionalidad, España NO ES UN PAÍS LAICO, sino aconfesional.

Y en esa aconfesionalidad se deja bien clara la especial importancia de la religión católica, abriendo la puerta a una relación reforzada entre esa Iglesia y el Estado, basada además en el Concordato actualmente vigente entre España y la Santa Sede.

Por tanto, sinceramente, creo que no ha lugar a las impugnaciones legalistas de la participación de la Legión en procesiones y actos análogos.

Repito que como liberal, no me parece la mejor de las soluciones, pero estoy bastante cansado de que la gente confunda aconfesionalidad y laicidad como si se dejaran comer el coco por lo que dicen los anticlericales. No es complicado sabes lo que quieren decir las palabras y los conceptos que representan, sólo hay que desconfiar de lo que nos cuentan quienes tienen intereses al respecto y buscar un poquito.

Saludos.

eze dijo...

Hola Daniel,

En efecto, prohibir a cualquier persona que ocupa un puesto público a que participe en tanto que ocupante de tal puesto en una ceremonia religiosa (no en tanto que particular) es optar por una determinada ideología: el liberalismo político.

Por supuesto tú niegas que el liberalismo suponga que las instituciones son neutrales ante las religiones. Pareces contraponer el 'liberalismo clásico' frente a otro liberalismo. Bueno no sé a qué te refieres. El principio de neutralidad liberal es uno de los pilares básicos del liberalismo político y fue acuñado por John Stuart Mill en su tratado 'On Liberty'. De hecho no es más que la expresión en filosofía política del la filosofía moral kantiana, que en el siglo XX es desarrollada, por ejemplo, por Robert Nozick en 'Anarchy, State and Utopia' y, sobre todo, por John Rawls en 'A Theory of Justice' y 'Political Liberalism'.

Además, del hecho de que el liberalismo nazca en una cultura cristiana no se sigue que deba favorecer a la religión cristiana por encima de otras. La cuestión es que el liberalismo político no necesita del cristianismo para justificarse ni moral ni políticamente -goza de lo que se llama una justificación autónoma. Basta con la creencia en la dignidad del ser humano y del valor básico de la autonomía de la voluntad.

En efecto, neutralidad no es rechazo a la religión. Neutralidad es que las insittuciones públicas no manifiestan un favor a una religión más que a otras: de hecho, que no favorezcan a ninguna religión. Neutralidad es no tomar partido. Cuando la policía o el ejército declaran a la virgen o a un santo como patrono suyo, están tomando partido.

Eso es antiliberal. Es más, me atreveía a afirmar que todo católico -liberal o no- debería oponerse a que las instituciones de su Estado se identifiquen con su religión, porque ello supone desconsiderar a los conciudadanos que no pertenecen a ella. Entiendo, sin embargo, que es difícil ponerse en situación en un país culturalmente católico. Bueno, basta hacer un ejercicio de razonamiento moral y preguntarnos si creeríamos consistente que en un Estado que se dijera liberal de mayoría social atea las instituciones públicas se presentaran como tales en actos de asociaciones ateas.

Jojimbo dijo...

Tiene razón eze.

Para empezar, la legión, los bomberos , la policía, etc no tienen voluntad propia. Su voluntad es la del que ejerce el poder sobre ellas. Si van a una procesión, no hay razón por la cual impedir que no apoyen a un partido político o tengan una determinada ideología. Siguiendo tu ejemplo, prohibirles que tengan una ideología sería quitarles su libertad.
En cuanto a que el liberalismo tiene raíz judeocristiana, no sé si echarme a reir o a llorar. Empezando con que para el cristianismo uno no es dueño de su propia vida y no puede disponer libremente de ella (basta ver su posición contra la eutanasia y el suicidio), hasta las reiteradas condenas que del liberalismo que ha hecho la Iglesia Católica.

Daniel Ballesteros Calderón dijo...

Eze, dices que

"prohibir a cualquier persona que ocupa un puesto público a que participe en tanto que ocupante de tal puesto en una ceremonia religiosa (no en tanto que particular) es optar por una determinada ideología: el liberalismo político."

¿Estarías de acuerdo con la siguiente reformulación?

"prohibir a cualquier persona que ocupa un puesto público (un médico) a que participe en tanto que ocupante de tal puesto en un aborto (no en tanto que particular) es optar por una determinada ideología: el liberalismo político."

Me parece que así se ve más claramente el sutil sesgo antireligioso de tu argumento. Tú no propones neutralidad ante el fenómeno religioso, propones expulsión del fenómeno religioso de la vida pública, y eso no es lo que se entiende por neutralidad ante el hecho religioso.

El liberalismo no es neutral ante las religiones: por ejemplo, el liberalismo clásico daba por supuesta la monogamia, condenaba la pederastia, las violaciones, la pena de muerte... y propugnaba el castigo penal a todos aquellos que violaran estos principios elementales (entre ellos los musulmanes)... precisamente porque eran elementales para el cristianismo.

Respecto a John Stuart Mill, era un liberal utilitarista, es decir, sumido en el totalitarismo del "bien común" tal y como lo entienden muchos economistas (yo soy economista) socialistas.

Dices:

"el liberalismo político no necesita del cristianismo para justificarse ni moral ni políticamente -goza de lo que se llama una justificación autónoma. Basta con la creencia en la dignidad del ser humano y del valor básico de la autonomía de la voluntad".

Es que el liberalismo o parte de bases cristianas o no es liberalismo; se le puede parecer, pero como un huevo a una castaña. La autonomía de la voluntad es el principio hiperracionalista por excelencia, contradictorio en sus implicaciones reales con la dignidad del ser humano... en todo caso es el fundamento del movimiento ancap que hoy pasa por liberal.

Saludos.

Stewie Griffin dijo...

Mira que a mi no me gusta el misticismo cristiano, pero vamos a ver, casi pareciera que es la Legión la que tiene que temer de ser "contaminada" con una doctrina religiosa concreta. ¿No será al reves? A mi la verdad es que me dolería que me relacionaran con este cuerpo militar estatal creado por el fascista de Millán-Astray, que promueve un credo altruista basado en el culto a la muerte, al sacrificio personal, a la violencia y al adoctrinamiento mistico.

¿Hasta que punto es el catolicismo una "religión decente" si acepta a este tipo de personas en sus actos públicos?

Daniel Ballesteros Calderón dijo...

¿Hasta que punto es el catolicismo una "religión decente" si acepta a este tipo de personas en sus actos públicos?

Bueno Stewie, te nos estás volviendo muy "fisno". Precisamente la Iglesia Católica se enorgullece de contar entre sus miembros a soldadesca, prostitutas, ladrones, empobrecidos, enfermos, maltratados y lo mejor de todo: ¡recaudadores de impuestos! (valga la redundancia con los ladrones), a los que no condena (solo condena sus pecados), sino que se esfuerza por darles una vida mejor en la tierra y les comunica la esperanza cierta de la resurrección de la carne y la vida eterna.

Esas ideas randianas me recuerdan a las teorías del superhombre que ya ridiculizara espléndidamente Platón en una de sus obras por medio de Sócrates cuando éste mantenía una discusión con Calícrates.

Por cierto, ¿no era Rothbard el que consideraba al ser humano en estado vegetativo como un no-ser humano? Eso es muy propio de la forma de pensar de Rothbard y Rand... mucha dignidad humana, pero cuando te descuidas y te quedas en coma un tiempo, zas, dejas de ser un hombre.

Saludos.

eze dijo...

Hola Daniel,

En efecto, soy liberal: opto por el liberalismo político. Ahora bien, lo que el liberalismo político predica es la neutralidad frente a concepciones de lo bueno, no frente a concepciones de lo correcto.

Ésta es una distinción corriente en filosofía moral. Una concepción de lo bueno es una doctrina acerca de en qué consiste una vida feliz. Por ejemplo, la ética aristotélica, la ética estoica, la religión cristiana, la musulmana, la hebrea o (por poner un ejemplo absurdo) la religión del ser supremo.

Una concepción de lo correcto es un un conjunto sistemático de principios que pretende caracterizar nuestro sentido de la justicia. Es, así, una concepción de la justicia: de nuestros derechos y obligaciones interpersonales relativos a nuestra condición de agentes morales y al reparto de los beneficios y cargas derivados del sistema de cooperación social.

Lo que el liberalismo político propone es una determinada concepción de la justicia, y la subordinación de las concepciones de lo bueno a la justicia (eso es Kant: subordinación de la búsqueda de la felicidad al cumplimiento del deber moral). Ello quiere decir que el liberalismo político se propone constituir un sistema de cooperación social en el que cada ciudadano pueda vivir según la concepción del bien que crea verdadera (el principio de autonomía del la voluntad o derecho a la búsqueda de la felicidad), si bien esa búsqueda encuentra su límite en el esquema de derechos y libertades (iguales para todos) que impide que un ciudadano sea sacrificado en aras de la felicidad de unos pocos o, incluso, de la mayoría.

En un Estado liberal, el catolicismo es una concepción del bien entre muchas otras que pueden darse. Dices que ello es antirreligioso porque supone la expulsión de la religión de la vida pública.

Creo que caes en una ambigüedad importane. Si con vida pública te refieres a la vida fuera de los domicilios, el liberalismo no pretende tal cosa. La libertad religiosa que propugna incluye el derecho a tener centros de culto, realizar manifestaciones religiosas en público, etc. Si con 'expulsar la religión de la vida pública' te refieres 'expulsar la religión de las instituciones públicas', tienes razón.

La justicia, el trato de respeto igual a todos los ciudadanos, exige que ninguna institución pública quede asociada a una concepción del bien, sea religiosa o no.

Para finalizar, dos cosas. En efecto, John Stuart Mill fue utilitarista. Ahora bien, en 'On Liberty' justifica el principio de autonomía de forma no utilitarista. En todo caso, el liberalismo contemporáneo se caracteriza por el más enérgico rechazo del utilitarismo.

La segunda, no acabo de adivinar quñe autores tienes en mente cuando hablas de 'liberalismo (político, supongo) clásico'. Desde luego, eran más bien pobres si para justificar el rechazo a la pederastia, la violación o la pena de muerte, tenían que acudir a la religión. Ello no es necesario. De hecho, dadas las aspiraciones del liberalismo de ser neutral ante concepciones de lo bueno, no debe hacerse.

Tú afirmación que que si el liberalismo no se justifica sobre la base del cristianismo no es liberalismo es absolutamente gratuita. Deberías aportar argumentos. No de que nace en una cultura cristiana, sino de que sólo puede apoyarse filosóficamente en las creencias cristianas.

Y no veo cómo el principio de autonomía de la voluntad es contrario a la dignidad humana. Más bien la dignidad del hombre redica en la autonomía de su voluntad: en su capacidad para actuar según normas morales.

Daniel Ballesteros Calderón dijo...

Eze, dices:

"El principio de neutralidad liberal es uno de los pilares básicos del liberalismo político y fue acuñado por John Stuart Mill en su tratado 'On Liberty'."

Si el principio fue acuñado por Stuart Mill entonces no es cierto que sea uno de los pilares básicos del liberalismo político, muy anterior (desde los whig del siglo XVII-XVIII, véase Hayek que gustaba de llamarse un "old whig").

Además, el liberalismo político aparece de forma ya madura (y por primera vez de forma expresa) en las Cortes de Cádiz. No hay que esperar a Mill que, como reconoces, es un utilitarista. Por otro lado, que en 'On Liberty' justifique el principio de autonomía sólo significa que justifica un principio que tú consideras tradicionalmente liberal, pero que no lo es y no es más que un añadido hiperracionalista decimonónico.

Dices:

"lo que el liberalismo político predica es la neutralidad frente a concepciones de lo bueno, no frente a concepciones de lo correcto".

Es decir, tú consideras que algo es bueno porque le parece bueno al individuo que actúa, según lo cual no existe el bien objetivo. También consideras que algo es correcto porque le parece correcto al individuo que actúa, según lo cual no existe nada objetivamente correcto... es decir: relativismo moral.

Dices:

"Y no veo cómo el principio de autonomía de la voluntad es contrario a la dignidad humana. Más bien la dignidad del hombre redica en la autonomía de su voluntad: en su capacidad para actuar según normas morales"

Ejemplo: puede llegar a justificar violaciones de la dignidad humana. Un enfermo terminal: por mucho que desee recibir la eutanasia voluntariamente, su administración implica una violación de la dignidad humana. Lo mismo con quien es un adicto a la heroína...

Voy con prisa, pero creo que entenderás por dónde va la idea.

Saludos.

Daniel Ballesteros Calderón dijo...

Otro ejemplo es el de la chica que -voluntariamente- se prostituye, lo cual constituye una flagrante violación de la -dignidad- humana.

O de aquel que -voluntariamente- se amputa el pene para devorarlo (caso de una de las victimas del caníbal de Rottenburgo), lo cual es una violación de la -dignidad- humana.

Todos estos son casos que demuestran que sí se puede violar voluntaria y autodeterminadamente la propia dignidad humana.

Sin acritud, considero que tu postura es la de un hiperracionalista que, aunque quizás cree en la existencia del Derecho Natural y una naturaleza humana, considera que su contenido concreto es determinable por la simple y falible razón autodeterminada.

En dicha búsqueda sobraría la religión, el concepto de bien objetivo y la dignidad humana, conceptos todos ellos que consideras o bien meramente accidentales, o bien meramente subjetivos y, por consiguiente, como pilares no fundamentales de las sociedades, sus leyes, sus costumbres y sus gobiernos.

Saludos Eetion, y saludos a todos.

Disculpad la extensión.

eze dijo...

Hola Daniel,

Intentaré ser lo más esquemático posible.

a)Sobre qué es básico o no: tu principal argumento contra la centralidad del principio de autonomía es que no es lo suficientemmente antiguo. Supongo que quieres decir que no pertence a lo que llamas el liberalismo clásico (s.XVII-XVIII). Citas a Hayek, que es liberal en lo económico, ciertamnete, aunque no sé si en lo político. Creo que aquí mezclas pensadores que están en el germen del liberalismo político, como Locke, con otros, claramente whig y claramente no liberales, como Burke.

En efecto, Burke y otros no aceptarían jamás el principio de autonomía de Kant. Como tampoco aceptan la noción de derechos humanos universales, democracia no censataria o igualdad de oportunidades. También plantean una fundamentación de los principios políticos en la religión de la comunidad.

Pero nada de eso es liberal. El contrapunto lo tiene Ud. en quienes sí fueron verdaderamente liberales: Thomas Paine, Thomas Jefferson o John Adams.

Por otra parte, no sé de qué fuentes bebe para sostener que e liberalismo en 1812 ya es 'maduro' y todo lo que viene después son deformaciones. El liberalismo no es una religión ni una cosmovisión, sino filosofía política, nunca acabada y siempre abierta a nueva reflexión. En este sentido le recomiendo vivamente a Rawls.

b)Acusación de relativismo. No sé de dónde saca el relativismo de esa frase que cita. De hecho, sostengo todo lo contrario. Veamos. Relativismo es aquella posición metaética que sotiene que una proposición moral es verdadera cuendo así lo cree el sujeto que la profiere (subjetivismo) o el colectivo de sujetos de referencia de que se trate (intersubjetivismo, p.ej., relativismo cultural). El objetivismo moral sostiene que la verdad de la proposición no depende de la creencia del sujeto o sujetos sino de otros estados de cosas en el mundo. A partir de aquí ya hay varias versiones de objetivismo moral.

Que en una sociedad conviven muchas doctrinas de lo bueno es un hecho, no una cuestión metaética. Otro punto a tener en cuenta es que el liberalismo se declara objetivista moral en lo que a lo correcto se refiere y no se pronuncia sobre concepciones de la bueno: no porque aquí sea objetivista, sino porque al liberalismo, como doctrina de filosofía política, no le interesa toda cuestión de filosofía moral, sino sólo las relacionadas con la justicia.

El punto ético que defiende el liberalismo es que puede usarse el aparato estatal para imponer un sistema de deechos y libertades bajo ciertas condiciones de justificación (derechos que son objetivamente correctos moralmente), pero que no puede usarse el aparato del Estado para imponer modelos de vida buena o vida feliz., incluida la vida buena cristiana. Esto mismo dice Ratzinger en 'Verdad, valores, poder'.

eze dijo...

c) Finalmente pones diferentes ejemplos de uso de la autonomía que van en contra de la dignidad.

En primer lugar, que puede usarse la autonomia para realizar acciones inmorales no es nada nuevo. Lo hacemos todos los días.

La ética tiene dos grandes dimensiones: normas heterorrefentes y normas autorreferentes. Las primeras se refieren a nuestras acciones para con los demás y las segundas para con nosotros mismos. Como puedes ver, las primeras pertencen al ámbito de la justicia y las otras al ámbito de lo bueno. Y sostengo que para el liberalismo, el Estado debe ser neutral frente a lo segundo: no ha de promover o prohibir unas u otras normas autorreferentes (sobre cómo comportarse con uno mismo).

Daniel, cuando dices que ser voluntariamente eutanasiado, cortarse un miembro y prostituirse son acciones contrarias a la dignidad del ser humano, no estás haciendo referencia a una concepción de la justicia, sino a lo que es una vida buena para ti (supongo que como cristiano).

En efecto, es una cuestión de justicia que nadie sea matado involuntariamente, que nadie se vea obligado a prostituirse por coacción o por su situación económica, que a nadie se le obligue a cortarse un miembro.

Cuando esas acciones son verdaderamente voluntarias, el Estado no tiene justificación para prohibirlas. Puedes argüir que ello es contrario a tu visión de lo que es una vida plena, pero has de admitir que el Estado no puede obligarnos a los demás a vivir según ella, aunque sea mayoritaria. Porque no se trata de cuestiones de justicia.

Sostienes que hay cond

Eetión dijo...

Vir:
Para empezar puedes leer los siguientes libros:
Los mitos de la nueva izquierda – Rodolfo Casadei
La eclosión liberal – Juan Carlos Girauta

Y si te animas, aunque pueda parecerte un poco denso merece la pena leerlo, un clásico: Camino de Servidumbre.

Por último, es interesante aunque realmente no trata de temática liberal:
La rabia y el orgullo - Oriana Fallaci


Eze:
La entrada se centra en la persona de Hugo como un ejemplo de aquellas que son escrupulosamente puristas a la hora de definir algunos conceptos (sobre todo si tienen que ver con la religión), pero se olvidan de ser igual de escrupulosos a la hora de apoyar ideologías totalitarias como el marxismo.

Por otra parte, a efectos formales, el planteamiento de Carlos es perfecto cuando afirma el carácter de la aconfesionalidad del Estado que no laicidad. El artículo 16 de la Constitución es claro: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.” Si no gusta, promuévase una reforma constitucional.

Por cierto, veo que sueles mencionar a Rawls como ejemplo de intelectual liberal y en este caso como continuador de la obra de John Stuart Mill. Sin embargo, a mi Rawls me parece mercancía estropeada (aunque tendría que profundizar algo más en su obra). Te aconsejo leer el artículo de Gorka Echevarria “Rawls en tela de juicio”, de donde extracto el siguiente párrafo:

“La teoría de la Justicia de Rawls ha sido considerada como una obra maestra en la materia y como la contrapartida a Sobre la Libertad de J. Stuart Mill. Ni lo uno ni lo otro. Rawls no ha podido evitar caer en contradicciones y volver al contractualismo de Rousseau, en el que a la gente se le podía obligar a ser "libres" y someterse a la voluntad general, que era verdadera por ser fruto del consenso (¡y a la que nadie podía cuestionar!).”

Comentas: “El objetivismo moral sostiene que la verdad de la proposición no depende de la creencia del sujeto o sujetos sino de otros estados de cosas en el mundo. A partir de aquí ya hay varias versiones de objetivismo moral.”

¿A qué estados de cosas te refieres?

Eetión dijo...

Jojimbo:
Bienvenido al blog y gracias por comentar.
Escribes: “Empezando con que para el cristianismo uno no es dueño de su propia vida y no puede disponer libremente de ella (basta ver su posición contra la eutanasia y el suicidio), hasta las reiteradas condenas que del liberalismo que ha hecho la Iglesia Católica.”

Lo primero se debe a que desde el punto de vista católico (e incluso desde el punto de vista de un católico liberal como soy yo), el principio de autonomía moral que incluiría la autopropiedad y que aplicas a esos casos, va en contra de la ley natural del derecho a la vida. En relación a la condena del liberalismo que condena la Iglesia Católica te aconsejo leer este artículo de Gabriel Zanotti.

Stewie:
Igualmente bienvenido al blog y gracias por comentar.
El comentario que haces del descrédito de la Legión por ser fundada por Millán-Astray me suena a Ley de la memoria histórica. En relación a mis motivos como católico para apoyar esta manifestación es una simple cuestión de alegría ante una acto de reconocimiento a la figura de Jesús (un acto de veneración a la imagen). Evidentemente existen casos de hipocresía en las personas que participan en los pasos, pero yo no me considero nadie para señalar a ninguno de los legionarios que cargan con el Cristo de la Buena Muerte como un ser humano indigno por el simple hecho de ser legionario.

eze dijo...

Hola Eetión,

Como siempre, gracias por el tono cordial de tu entrada.

Te doy toda la razón en cuanto a las contradicciones del tal Hugo. ¡Qué grandísima contradicción decírse demócrata y mostrarse renuente a condenar totalitarismos de izquierda!

Por otra parte, creo conveniente señalar que nuestro TC interpreta la 'aconfesionalidad', en efecto, como algo más que mera neutralidad. Es oportuno contraponerla a la 'laicidad a la francesa'.

Habermas lo hace. Compara la 'neutralidad a la americana' con la 'neutralidad a la francesa', señalando que la que le gusta es la primera, porque es la verdaderamente liberal (en esto coincide con Rawls). La francesa consiste en el agnosticismo institucional que tolera la existencia de práctica religiosa en la intimidad (que es mucho menos que el ámbito privado, que es todo lo extrainstitucional y no sñolo lo de 'puertas para adentro').

La americana consiste en el respeto y reconocimiento mutuo de todas las formas de vida religiosas y no-religiosas razonables (léase que aceptan el esquema de derechos y libertades constitucionales) como igualmente legítimas. Esta 'laicidad positiva' es la que el TC descubre tras el término 'aconfesionalidad' del Art.16.

Ahora bien, ese reconocimiento de igual legitimidad está acompañado en un sistema isntitucional liberal por la neutralidad institucional. Ello supone que fuera de las instituciones públicas, toda manifestación religiosa es válida, todo argumento político basado en razones religiosas es válido. Para Habermas es, además, muy fructífero y deseable. Sin embargo, en la esfera institucional no puede haber asomo de preferencia de una religión por encima de otra, ni puede darse argumento apoyado por razón religiosa alguna.

eze dijo...

Respecto a lo de Rawls, confieso que, pese a que mi especialidad es la filosofía política y moral, no he leído al tal Echevarría. Mis lecturas toman otros caminos que tienen que ver con la escuela analítica española, italiana y anglosajona, que es donde más se ha cultivado a Rawls.

Quisiera comenzar diciendo que es opinión común académica que 'A Theory of Justice' de 1971 y la filosofía del liberalismo político y la concepción de justicia como equidad de John Rawls constituyen el punto culminante de la filosofía política del siglo XX. Ello es compartido por seguidores y detractores, ya a su derecha política (Nozick, Taylor, MacIntyre, Kymlicka) como a su izquierda (Dworkin, Cohen, Pettit, las feministas). Rehabilitó la filosofía práctica, la teoria contractualista, la ética deontológica (Kant), dio forma filosófica nueva al liberalismo político y convirtió en posiciones marginales al utilitarismo y al intuicionismo moral.

Cometaré algunas observaciones que haces. Rawls fue muy crítico con Rousseau. Para Rawls, la legitimidad de las instituciones (que es el problema que el contractualismo pretende resolver)no depende la prestación real de consentimiento a la coacción. Tampoco existe algo así como una voluntad general diferente de la voluntad de la mayoría.

La legitimidad depende de que los ciudadanos sean autores de sus propias instituciones. Es decir, que el ciudadano se mantenga en la autonomía política, del mismo modo que es un agente moral autónomo. Ello se consigue cuando es partícipe en iguales condiciones que el resto de ciudadanos en el procedimiento por el que se da forma a las instituciones y se toman decisiones políticas. De ahí la importancia de que estén garantizados los derechos humanos básicos y los derechos políticos participación.

Por eso puede decirse que un sistema institucional es legítimo cuando cumple con lo que Rawls llama el 'principio de la libertad': cada ciudadano debe tener el esquema de derechos y libertades más amplio compatible con el esquema de derechos y libertades más amplio de los demás. La prioridad de todo Estado (antes que la justicia social o justicia distributiva) es garantizar este esquema, y no puede invertir recursos en cuestiones de dsitribución hasta que no está resuelto esto.

Como la legitimidad depende de la realización de tal esquema de derechos, todo intento por parte de una mayoría de imponer formas de vida (en general, de vulnerar lo derechos individuales), torna el sistema en ilegítimo y existe un deber moral de combatirlo y modificarlo. Creo que este es el peligro al que se alude cuando se evoca el miedo a la voluntad general totalizante de Rousseau.

No creo que el tal Gorka sea tonto y me imagino de dónde saca esos miedos. Sin una lectura atenta y formación en filosofía moral es difícil entender el procedimiento que Rawls emplea para justificar tanto ese principio de la libertad como su segundo principio de justicia, el de la diferencia, que aquí no interesa.

Es algo embrollado, porque quiere emplear un lenguaje gráfico. En síntesis: sostiene que son los principios de justicia a los que se llega después desarrollar las intuiciones morales más firmes que tiene un kantiano en un proceso de teorización, ejemplificación y ajuste que llama 'equilibrio reflexivo'. No hay lugar aquí para explcarlo, lamentablemente. Piénsese en una de las fórmulas del imeprativo categórico de Kant y se sabrá a qué me refiero: obra siempre de tal modo que tu máxima pueda devenir ley universal.

eze dijo...

Respecto a la pregunta ontológica sobre el referente de los términos morales si somos objetivistas... ¡uf!¡Depende!

Como el objetivismo sólo responde a la pregunta '¿Cuáles son las conduciones de verdad de una proposición moral?', diciendo que son la verificación de estados de cosas en el mundo (por contraposicón a creencias del sujeto), a la pregunta, '¿De qué estados de cosas hablamos?', ha de antecederle, '¿Existen tales estados de cosas?'.

Los de la teoría del error sostienen que aunque nuestras proposiones morales tienen una estructura lógica tal que presuponen que son verdaderas sie existen ciertos estados de cosas en el mundo, lo cierto es tales 'estados de cosas morales' o 'propiedades morales' no existen y por lo tanto, todas nuestras proposiones morales son siempre falsas.

Otros creen que sí existen tales refentes de las proposiciones morales. Los 'realistas' creen que se trata de auténticas propiedaes morales que existen como estados de cosas en el universo junto con las propiedades naturales más comunes. Así, está la propiedad de ser rojo, la de ser neutrino, la de ser leptón y la de ser moralmente incorrecto. El problema es que si las propiedades morales son naturales, ¿cómo es que son tan excéntricas?. Y si no lo son, ¿qué diablos son?

Otros objetivistas no creen que los términos morales se refieran a propiedades morales como estados de cosas en el mundo. Más bien se refieren a problemas prácticos y sus soluciones. Éstos son los 'constructivistas' (como Kant). Los conceptos morales se refieren a un cierto problema práctico. Las concepciones morales a una propuesta de solución a ese problema.

Por ejemplo, tenemos el concepto de 'justicia'. Este concepto alude al problema de cómo distribuir los beneficios y cargas derivados de la cooperación social. Una concepción de la justicia alude a una solución a este reparto. Así, la concepción rawlsiana propone los dos principios de justicia, la nozickeana el principio de adquisición originaria legítima y el de transmisión voluntaria. Marx propone la propiedad colectiva de medios de producción, etc.

Es objetivismo porque la corrección en la elección de la solución al problema moral de que se trate no depende de que a la persona o personas que han de decidir así le pete, sino que sea la concepción que reciba más apoyo racional que el resto. Se trata pues de la objetividad como justificación racional.

Perdón por la extensión. El tema emociona.

Eetión dijo...

Eze:
No te preocupes por la extensión. Hay cosas que son imposibles resumir. Al contrario, te agradezco que te tomes la molestia en realizar estos comentarios.

Está visto que me estás obligando a ponerme las pilas :-) pues es evidente que te mueves como pez en el agua en este ámbito del conocimiento. De todas formas, sin intención de entrar en todos los puntos (entre otras cosas, porque tendría que profundizar en el estudio de los autores que mencionas y no es cuestión de que me esperes), sí me gustaría comentarte el motivo de mis problemas con las teorías de Rawls sobre la constitución del Estado. A pesar de realizar en sus planteamientos una depuración del concepto de contrato social, no deja por ello de ser un contractualista. Y es aquí donde me surge el problema. Para un liberal austriaco, este concepto de nacimiento de la sociedad va en contra el principio de orden espontáneo, principio que aunque ni mucho menos es un teoría terminada, si es divergente de las teorías rawlsianas. De igual forma, creo que Rawls traspasa la frontera de la intervención justificada de Estado más allá de los límites que un liberal austriaco estaría dispuesto a asumir, y no hablo ya de un anarcocapitalista como Rothbard, sino incluso de un liberal austriaco “tan conservador” como Hayek.

Como ves, el tema daría para mucho. Sigo diciendo que deberías animarte en crear un blog, pues tus conocimientos serían fuente de excelentes discusiones intelectuales.

Un cordial saludo y no dejes de comentar en otras entradas que te interpelen.

Anónimo dijo...

Hola Eetión y para terminar,

Lo de los límites a la intervención no es el tema, así que no lo comentaré.

Esto sí lo comentaré: Rawls cree que la sociedad surge espontáneamente. Vamos estoy convencido porque negarlo es una estupidez. Los seres humanos somos una especie social y evolucionamos de primates que ya eran especies sociales (en un sentido muy laxo).

En filosofía política se distingue entre contractualismo real e hipotético. El contractualismo real sostiene que hubo un contrato social en el pasado por el que de unos individuos atómicos nace la sociedad. Entonces empiezan a preguntarse qué tipo de contrato original hubieran firmado nuestros antepasados, bajo la suposición de que no eran estúpidos, sino racionales. Esto lo hace Grocio en el XVII y le sirve para mostrar que en ningún caso hubieran entregado su libertad al soberano.

El contractualismo hipotético deplora tal aproximación. Considera innecesario teóricamente y, como hecho, del todo falso, que la sociedad humana se origine de ese modo. En los contractualistas hipóteticos antiguos, como Hobbes, la imagen del contrato se emplea como mecanismo interpretativo y de reflexión moral para preguntarse a que tipo de diseño institucional llegaríamos si pudiéramos partir de cero y pensar racionalmente qué es lo que legitima un sistema de coerción estatal. Una vez lo hemos pensado, comparamos el diseño ideal con el diseño actual y así podemos juzgarlo y pensar qué cambios hacer. Además, la figura del contrato les servía para mostrar algo fundamental entonces: que el monarca estba como sujeto a respetar ciertos derechos, que no hacerlo era como violar su contrato de rey y que, entonces, la rebelión estaba justificada.

Aunque a Rawls se le clasifica de cobtractualista hipotético, ni siquiera menciona una vez el término contrato. Abandona la imagen para centrarse por entero en un ejercicio de reflexión más sofisticado similar al empleado por autores anteriores. Para el el punto importante es que todos aceptaríamos los principios de justicia no porque nos gustan, sino porque los encontramos racionalmente justificados.

Así:

a) El mecanismo 'contractualista' de Rawls no es de contractualismo real. No afirma que la sociedad se genera por la voluntad de los ciudadanos. De hecho, destaca en su mecanismo reflexivo que la sociedad ya existe y que lo es preciso hacer es pensar en cómo ordenarla bien -cómo dotarla de instituciones justas.

b) Es por tanto compatible con la creencia de que la sociedad nace 'espontáneamente'. ¡Quién afirmaría hoy en día lo contrario!

Lo del blog, no sé. Soy mejor respondiendo que iniciando debate.

Un saludo.

Carlos Díez dijo...

Eze:

Secundo la moción de Eetión y también te animo a tener tu propio blog. Creo que somos unos cuantos los que lo visitaríamos con asiduidad y encantados. Es algo bien fácil de administrar (hasta alguien tan torpe como yo tiene uno) y verás que lo de "iniciar debates" es algo completamente espontáneo y que no requiere premeditación casi.

Somos muchos los que tenemos blogs, pero poquitos los que podéis hacer uno de verdadero nivel, así que ánimo y gracias por tu intervención en el debate (también a los demás).

Eetión, algunas de tus entradas se convierten en auténticos foros que rezuman conocimiento, eso también habla muy bien de ti y de tu espacio web, enhorabuena.

Eetión dijo...

Carlos:
Muchas gracias por tus palabras. Si el blog tiene algún mérito, gran parte del mismo se debe a las personas que, como tú, comentan las entradas. Sólo por eso ha valido la pena crearlo y vale la pena continuar publicando.

Un saludo.