miércoles, 11 de agosto de 2010

La paradoja del desempleo

Existe una paradoja relacionada con el desempleo. Por una parte, los seres humanos tenemos infinitas necesidades. Cubierta en parte una de ellas, necesitamos cubrirla en mayor medida. Habiendo satisfecho ésta, surge una nueva. No se trata solamente de un ansia desmedida de consumir sino de una característica fundamental del hombre, que se refleja en el principio praxeológico de tratar siempre de pasar de una situación a otra más satisfactoria.

Por otra parte, los recursos son siempre limitados. Al menos aquellos que consideramos bienes económicos. De esta escasez y de su utilidad surge el valor de los mismos tal y como formuló Carl Menger en 1871 cuando publicó su "Principios de economía política", aunque esa es otra historia. Entre los recursos tenemos aquellos necesarios para la producción, tales como la tierra, el capital o el trabajo. Todos ellos comparten esa característica mencionada: la escasez.

Y es aquí donde surge la paradoja. Necesidades infinitas y escasez de trabajo necesario para satisfacerlas. ¿Cómo es posible entonces la existencia del desempleo? Es evidente que me referiero a un desempleo estructural y persistente y no a uno de tipo friccional que surge en los distintos ajustes productivos. Algo no cuadra; debe de existir algún fenómeno que ocasione el desarreglo necesario para hacer posible la paradoja mencionada.

¿Resolveré el problema en esta entrada? Pues me temo que no. Dicen que a veces las preguntas son más importantes que las respuestas y esto es lo que he pretendido hacer. Mostrar la necesidad de buscar una respuesta. La solución tiene mucho que ver con el proceso económico y con las crisis económicas periódicas que nos afectan. Los keynesianos han enunciado sus soluciones, aunque no han servido de mucho tal y como podemos comprobar en la actualidad. Los austriacos también nos han brindado las suyas, pero al menos hasta el presente parece que no han tenido demasiado éxito a la hora de llamar la atención. Creo que ha llegado el momento de escuchar con interés lo que tienen que decirnos.

3 comentarios:

Daniel Ballesteros Calderón dijo...

Las necesidades (los deseos materiales)son potencialmente infinitas, pero la posibilidad de satisfacerlas no es infinita, pues nuestro presupuesto es finito.

Este presupuesto depende del precio del volumen de bienes y servicios que somos capaces de producir.

Pero si no somos capaces de producir o mercar (de forma directa o incorporados a una empresa) bienes valorados por el mercado, entonces permanecemos en el paro.

Es evidente que no toda persona es capaz de producir o mercar bienes valorados por el mercado, por lo que sí puede existir un importante paro involuntario.

Una prueba irrefutable son las emigraciones de pueblos neolíticos, que no podían obtener casi nada de su trabajo en tierras ya agotadas y se veían obligados a emigrar; lo mismo sucede con las emigraciones de los griegos de la antigüedad... no se puede afirmar seriamente que estas emigraciones en busca de un trabajo que permitiera la supervivencia se debieran a políticas de salarios mínimos, cuotas de seguridad social, etc.

En mi opinión, esta es una de las afirmaciones más insostenibles del Mises de La Acción Humana y el análisis del mercado laboral una de las asignaturas pendientes de la EAE.

Un saludo.

Eetión dijo...

¡Hola Daniel!

Si existen necesidades a satisfacer y al menos un grupo de personas no es capaz de producir lo necesario para satisfacerlas, entonces se deduce que no existe una capacidad empresarial que cumpla con su misión. Situados en una sociedad donde sólo prime el libre intercambio me es difícil aceptar esto. Tarde o temprano el emprendedor encontrará la forma de satisfacer esas necesidades, incluso sin actuar de forma altruista, solamente por su necesidad de satisfacer las propias. Pensar lo contrario sería negar el potencial humano para solucionar sus problemas de subsistencia.

Es interesante que menciones esa sociedad neolítica. Ya Menger en el capítulo I de la obra que menciono, al hablar sobre las causas del creciente bienestar de los hombres, se pone en esa situación. ¿Qué características tenía en mayor o menor medida esa sociedad? Por una parte, quizás una incompleta división del trabajo y sobre todo una utilización muy limitada de bienes de capital, lo que traía aparejado una sociedad pobre. Es evidente que si careces de bienes de producción y vives en una economía de subsistencia el muy difícil romper este círculo vicioso. Pero esto ya se ha hecho. De otra forma continuaríamos siendo sólo unos pocos miles de seres humanos luchando por sobrevivir. La forma de hacerlo, como bien sabes, es la utilización de bienes de orden superior (bienes de capital).

Por otra parte, quizás si continuas con el razonamiento que indicas, pudieras llegar a deducir que la Tierra es incapaz de facilitar los recursos necesarios para sostener la población actual. Y como sé que no estás de acuerdo con esta deducción, necesariamente has de considerar errónea la hipótesis de partida.

Un saludo.

Daniel Ballesteros Calderón dijo...

Hay que ampliar la visión:

Yo quiero un yate, una mansión y viajar al espacio. Pero nadie puede satisfacer estas necesidades... ¿por qué? Pues porque no puedo pagar el precio que me piden.

¿Cómo podría pagarlo? Pues produciendo más bienes y servicios con valor en el mercado y/o abaratando el precio de compra de los bienes y servicios que ya compro o de esos que quiero comprar.

¿Cómo se consigue esto? Pues mediante el alargamiento de la estructura de producción, la mayor intensividad en empleo de bienes de capital y la división del trabajo.

Y existen hombres y mujeres que pueden no ser capaces de adquirir los conocimientos necesarios para participar en un mercado de trabajo tan especializado (ya sea porque sus conocimientos queden obsoletos, o porque sea carísimo adquirirlos -por ejemplo ingeniero industrial, aeronáutico, controlador...-).

Esto hace que buena parte de la humanidad sea incapaz de obtener un trabajo -por saturación de la demanda de mano de obra no cualificada- o que las condiciones laborales sean lamentables (China).

Por otra parte, no debemos olvidar que un país como China está vampirizando las economías de los países desarrollados (tipos de cambio fijos con superávit, condiciones laborales de semiesclavismo, restricciones al ejercicio de la libertad, al derecho a la huelga, pensiones vergonzosas...) favoreciendo el desempleo a largo plazo en dichos países (pueden ser 10 años... o 20). Si ponemos el horizonte en 50 años, pues por supuesto que no hay consecuencias sobre el nivel de empleo de los países occidentales.

Precisamente el tratamiento teórico de la EAE al respecto deja a un lado muchas de estas cosas, y el caso Chino me parece que las está revelando. Ahora bien, esto lo desarrollaré en la tesis, ahora es solo un bosquejo, jeje.

Un abrazo.