sábado, 11 de agosto de 2012

Ya puestos a expropiar, exprópiense a todos

Contemplo con un cierto hastío (hace ya casi veintitrés años de la caída del muro y todavía no han aprendido la lección) como bastantes dirigentes políticos de izquierda y muchos de sus simpatizantes justifican el hecho de robar en un supermercado. Sí, robar[1], por mucho que utilicen «palabras almibaradas» para disfrazar el acto. ¿Acaso podría ser ilegal lo que han hecho si no fuera un robo?

Ya puestos a seguir la lógica desquiciada de los defensores del saqueo para los pobres, ¿por qué no llevarla hasta sus últimas consecuencias? Fúndense entonces asambleas locales, ONG expropiadoras que «exijan» el dinero y los bienes de todos aquellos sindicalistas, progresistas y gentes de izquierdas, de todos esos que defiende la expropiación para los pobres (hay que empezar dando ejemplo). «Invítenseles» a abrir sus puertas y llénense sus casas de gente. Déjenseles solamente lo necesario para comer y un cuarto para vivir.

Muchos de esos que menciono me llamarán demagogo. Pero, ¿por qué pueden ellos no respetar la propiedad privada de algunos y los demás han de respetar la suya? Al fin y al cabo, se haría lo mismo que ellos dicen hacer: expropiar sus propiedades para el bien de muchos. ¿O es que también han de ser ellos quienes decidan a quien expropiar?



[1] Quitar o tomar para sí con violencia o con fuerza lo ajeno (DRAE)