domingo, 5 de junio de 2011

Los ricos, responsables de la Crisis, según Vicenç Navarro

Hacía tiempo que no leía un texto económico con tanta tendencia a la fantasía. En el artículo titulado "Los ricos y la deuda pública", el economista Vicenç Navarro hace todo un ejercicio circense de economía progre-keynesiana para llegar a una conclusión: Los ricos son los culpables de la crisis actual. Los ricos y su manía de querer pagar pocos impuestos y de invertir en actividades muy lucrativas y especulativas.

Ya en el primer párrafo de artículo, el economista se descuelga con la singular teoría de que el motivo de la deuda de los países es la reducción de los impuestos a los ricos:

"Esta gran reducción de ingresos a los estados ha significado que estos han tenido que endeudarse, pidiendo préstamos a los bancos donde los ricos depositan e invierten su dinero. O sea que los ricos, en lugar de pagar al Estado (en impuestos), le prestan el dinero que han ahorrado al evitar pagar impuestos al Estado, el cual les tiene que pagar unos intereses."

Veamos. En primer lugar, no nos aclara que entiende por ricos, ni en principio que tipo de impuestos han dejado de pagar (aunque más tarde lo mencione de forma algo imprecisa). Para fijar un criterio, seamos generosos y supongamos que, en España, rico es aquel cuyo tramo de rendimiento e imputación en el IRPF sea superior a 60.000 euros. Añadamos a estas personas las famosas SICAVs.

Según datos de la Agencia Tributaria, podemos calcular que en el 2008, los rendimientos netos totales del IRPF de los contribuyentes que hemos mencionado, por los principales componentes (trabajo, capital inmobiliario y mobiliario y actividades económicas), fue de 77.426 millones de euros. Por otra parte, consultando las estadísticas de la CNMV, podemos ver que el resultado antes de impuestos de las SICAVs en 2009 fue de 2.249 millones de euros (si tomamos 2008 nos encontramos con pérdidas de 3.091 millones de euros). De esta forma, si consideramos la suma de ambos importes el resultado es de 79.676 millones de euros.

En el año 2009, el déficit del Estado fue del 11,2% del PIB, es decir 118.038 millones de euros. Teniendo en cuenta estos datos, se puede ver que incluso si disponemos de todos los beneficios de los que hemos denominado ricos, el déficit del Estado sigue siendo de 38.363 millones de euros. Es decir, incluso subiendo el tipo de gravamen al 100% y confiscándoles todos sus rendimientos, no es valida la conclusión de que el Estado se ha endeudado debido a los pocos impuestos que pagan. No puedo entender como un economista como Vicenç Navarro llega a esta conclusión, cuando todo economista sabe que los déficits que se han producido durante la crisis son debidos a la disminución de la actividad y a la actuación principalmente de lo estabilizadores automáticos (sin contar, por no entrar en discusión, en el derroche de las distintas administraciones en inversiones y gastos superfluos). La única manera de poder compartir el razonamiento de Vicenç Navarro es partiendo de una postura ideologizada que demoniza a los llamados ricos y creyéndonos un lindo cuento marxista, tal creíble para cualquier progresista como falso en cuanto hacemos algunos números.

Pero los errores de Vicenç Navarro no terminan ahí. Más adelante escribe:

"Los ricos tienen tanto dinero que, cuando consiguen más dinero, en lugar de aumentar su consumo, lo invierten, a fin de acumular más y más dinero, creando un problema grave. En momentos de recesión, se necesita que la gente consuma para que crezca la demanda. Pero si el 20% de la renta nacional la tiene el 1% de la población que (en términos proporcionales) consume menos, se crea un gran vacío en la demanda.
Y esto es lo que está ocurriendo en EEUU, en la UE y también en España. Es más, como no hay mucha demanda en la llamada economía productiva, donde se producen bienes y servicios (resultado del descenso de las rentas del trabajo como porcentaje de la renta nacional) los ricos no invierten en actividades y áreas productivas sino en actividades más rentables, que son las especulativas, creando las burbujas que nos conducen a los desastres que conocemos."

No voy a detenerme en la falacia keynesiana del aumento del consumo para solucionar la crisis. Eso es una cosa normal entre la tendencia económica dominante, por lo que no podemos reprochárselo. Sin embargo, lo que resulta increíble es la afirmación que los ricos no sólo no consumen, sino que sus inversiones no han ido a parar a industrias productivas más alejadas del consumo, invirtiendo al final en actividades especulativas. Y por este motivo, y esto es lo realmente increíble, esas inversiones terminaron creando la burbuja inmobiliaria que experimentamos. En el 2007, en el punto álgido de la burbuja, el valor de tasación de las transacciones inmobiliarias de la vivienda libre ascendió a 143.777 millones de euros. Si los que hemos llamado ricos hubiesen invertido todos sus rendimientos en la inversión inmobiliaria (incluimos aquí todo el patrimonio de las SICAVs que en el 2009 ascendía a 25.925 millones de euros), sólo alcanzaría a cubrir el 73% de esta cantidad. Bueno, quizás se pueda decir que los ricos contribuyeron a crear las tres cuartas partes de burbuja inmobiliaria y luego murieron de inanición al destinar todos sus recursos a ese tipo de inversión.

Huyendo de ironías como la anterior, la crisis se debió al incremento de la actividad en el sector inmobiliario, provocado por una manipulación de los intereses de los bancos centrales que ocasionó un crecimiento como nunca se había visto en la adquisición de viviendas y la consiguiente elevación de los precios. Y se convirtió en una crisis financiera el producirse una titulación de esas hipotecas con una deficiente definición de los derechos de propiedad. Sin embargo, para Vicenç Navarro, la burbuja fue provocada por la sobreinversión única de los ricos en actividades muy rentables y especulativas. ¡Esto si que no lo había oído nunca! Lo que hay que leer en esta vida...

4 comentarios:

Daniel Díaz dijo...

Está usted afirmando que:

1- Todos los rendimientos de esos "ricos" salen exactamente reflejados en los datos fiscales. Es decir, que el dinero que se desvía a paraísos fiscales y otros destinos, no existe. Es un mito, o es real pero en cantidades despreciables. Y de ahí, hacemos cálculos y damos porcentajes.

2- A su vez, si los ricos realmente invirtiesen solo en vivienda, se morirían de hambre. Derivado del punto anterior.

Yo no le quito razones ni se las doy al artículo al que alude. Pero si pretende llenar un artículo de cálculos, cuentas y porcentajes fantasiosos dando por hecho que los "ricos" declaran todo lo que ingresan... creo que usted vive en otro mundo ideal bastante menos parecido al real que los progres a los que critica.

Eetión dijo...

Daniel:

Lo de morirse de hambre los ricos, es una ironía para que se vea que no cuadran las cuentas.
¿Cálculos, cuentas y porcentajes fantasiosos? ¿No ha seguido los enlaces de donde he tomado los datos?

Y en relación al fraude fiscal de los ricos, en ese aspecto si podemos intercambiar opiniones. ¿Cómo calculamos dicho fraude? ¿Suponemos que es tan alto como para apoyar la tesis del artículo de Vicenç Navarro? Y puestos a combatir el fraude fiscal, ¿sólo lo combatimos en el caso de los ricos? ¿Qué pasa con la economía sumergida? ¿Y con el fraude en los alquileres de viviendas? Por supuesto, estoy abierto a datos que pueda aportar sobre el fraude fiscal de los ricos para ver si con ellos se pueden cuadrar las cuentas del Estado y explicar la burbuja inmobiliaria. Lo contrario sólo sería continuar con el prejuicio expresado por el artículo que analizo.

Por cierto, no me he querido meter en la entrada con otro asunto que está implícito. ¿Puede soportar España una elevación en el esfuerzo fiscal, sobre todo teniendo en cuenta la capacidad de algunos Gobiernos para despilfarrar nuestro dinero? ¿Se recaudaría más si procedemos a una elevación de los impuestos o terminaríamos perdiendo ese dinero en los paraísos fiscales? ¿Declaramos la guerra e invadimos los países donde se encuentran esos paraísos fiscales? (entiéndase la ironía de esta última pregunta, por si acaso).

Daniel Díaz dijo...

Está claro que no podemos saber con ninguna certeza cuanto dinero se escapa al control de Hacienda. Ni del procedente de los proverbiales "ricos" de los que hablamos, ni de gente en otros niveles de ingresos. Pero habrá que tenerlo en cuenta de alguna manera, o al menos mencionarlo. Porque edificar argumentaciones basadas en cálculos que ignoran esa realidad no puede dar lugar a conclusiones fiables.

Por otro lado, ya entrando en el terreno de mis opiniones, comparto al 100% el contenido del último párrafo de su comentario(mas que el contenido literal, lo de que de aquellas reflexiones se extrae). Desde luego, desconociendo cual sería la solución óptima al problema de este país y de la sostenibilidad del estado del bienestar en general, no creo que ésta pase por aumentar una carga impositiva que por diversas causas es ya muy alta.

Saludos!

Anónimo dijo...

Al igual que se ataca a Afganistán e Irak u otros países, es legítimo decir a los paraísos fiscales que o entran en las reglas o se hace los mismo, ya está bien de vivir del cuento, que produzcan y comercien.