domingo, 20 de marzo de 2011

El caso Libio. ¿Ideología o razón? La disyuntiva de un progre de izquierda en España

No entraré a analizar las causas del la guerra de Irak. Mucho se ha escrito sobre ello. Tampoco pretenderé defender la opinión de que la principal razón del comienzo de aquella guerra fuera la protección del pueblo iraquí. Entre 1980 y 1988 ese pueblo no pareció importarle a Estados Unidos, Francia o a la Unión Soviética cuando prestaron su apoyo a dictador Sadam Husein en la guerra Irak-Irán. Mudo permaneció también Occidente cuando el 16 de marzo de 1988 la aviación iraquí perpetró la matanza de Halabja, donde murieron unas 5.000 personas al ser bombardeadas con gas mostaza y gas sarín. Una consecuencia de la guerra, por mucho que les pese a algunos, fue la liberación de un pueblo. Que posiblemente la democracia no pueda imponerse por la fuerza en un país desconocedor de su significado es otra historia.

En Irak no hubo una autorización previa de la ONU. ¿Quién ponía pegas a la hora de comenzar una acción cuya consecuencia final sería la desaparición de un dictador que asesinaba a su pueblo? ¿Se puede decidir democráticamente que la ayuda a un pueblo que está siendo masacrado no es necesaria?¿Sirve para algo una organización donde esto ocurra? De todas formas, ya otras guerras se han iniciado sin el mandato de la ONU como fue el caso de Kosovo. ¿Fue la intervención en Kosovo una intervención ilegal a pesar de intentar evitar entre otras cosas un genocidio?

Y sin embargo, para muchos progres de izquierda en España, para muchos de aquellos que antes clamaba por el “No a la Guerra”, el ataque a Libia ahora es necesario. ¿Quizás las muertes de aquellos que habitan el país norteafricano sean más deleznables que las muertes provocadas en la matanza de Halabja? Definitivamente aquí hay algo que no cuadra. O todos cartagineses o todos romanos. Pero no me sorprende su actitud. El 23 de Agosto de 1939, Stalin y Hitler firmaron un acuerdo de no agresión. La propaganda soviética, esparcida por aquellos abuelos progres que habitaban los países occidentales, se encargó de crear un ambiente favorable a la Alemania nazi. Cuando el 22 de junio de 1941 Alemania comienza la Operación Barbarroja e invade la Unión Soviética, esa misma propaganda cambió de dirección como veleta movida por el viento. Ahora el enemigo era el nazismo. Y esos mismos abuelos progres comprendieron que ahora sí había razones para considerar a Alemania un enemigo. Esta visto que estamos condenados a repetir la historia una y otra vez.


Enlace recomendado:
Los del 'no a la guerra' apoyan el ataque a Libia: "Es un mal menor" – Libertad Digital